Publicado: Vie Ago 14, 2009 3:31 am
Bueno, pues acabo de terminar la obra de Baker, y debo calificarla de imprescindible.
Básicamente, se trata de una serie de citas, extractos de artículos, diarios, cartas, etc, enlazados en orden cronológico, de algunos de los protagonistas directos de la SGM desde la llegada de Hitler al poder hasta la entrada en la guerra de los Estados Unidos en diciembre de 1941.
La intención de Baker es demostrar que, lamentablemente, el sonido de los tambores de la guerra era una melodía del gusto de la mayoría en aquellos tiempos, y que por ello la guerra era algo del todo inevitable. Aunque también aparece una cantidad importante de reseñas de los que abogaban por la paz, la opinión de estos quedaba amortiguada por los halcones, que si tal vez no eran mayoría sí tenían en sus manos los mecanismos del poder y la capacidad última de decisión y manipulación de la ciudadanía. Por buscar una comparación, el escenario de aquellos años era como el de un salón del Oeste en el que se encontraran los pistoleros más rápidos, y aunque sólo uno de ellos demostraba con grandes aspavientos que estaba dispuesto a comenzar el tiroteo, los demás cargaban sus armas esperando que se disparara la primera bala para iniciar la refriega, sin importarles el coste ni si ellos mismos y sus amigos podían o no caer en ella. Y, por supuesto, disparando también al pianista, al camarero, los jugadores de poker y hasta a las chicas del coro si se ponían a tiro.
A veces una obra incómoda, porque no decirlo, ya que ataca con pruebas contundentes el concepto de un conflicto cargado de moral entre lo blanco y lo negro, el bien y el mal, ante hechos consumados que demuestran que en el amplio espacio del blanco también el gris oscuro y el negro gozaban de un peso específico importante. La obra de Baker debe ser leida desde la más absoluta objetividad posible y en ausencia de prejuicios, al igual que ha sido escrita, si es que se quiere sacar algo más que una cierta decepción ante los hechos y dichos de algunas figuras de la historia. Y aún así y todo, no se puede evitar que la última página se pase con un cierto regusto más agrio que dulce.
Saludos.
P.D.
Ahora me voy a por las memorias de Robert Capa. Señor, Señor, que veranito me estoy pegando. Después de esto me va a hacer falta una sobredosis de Monty Python.
Básicamente, se trata de una serie de citas, extractos de artículos, diarios, cartas, etc, enlazados en orden cronológico, de algunos de los protagonistas directos de la SGM desde la llegada de Hitler al poder hasta la entrada en la guerra de los Estados Unidos en diciembre de 1941.
La intención de Baker es demostrar que, lamentablemente, el sonido de los tambores de la guerra era una melodía del gusto de la mayoría en aquellos tiempos, y que por ello la guerra era algo del todo inevitable. Aunque también aparece una cantidad importante de reseñas de los que abogaban por la paz, la opinión de estos quedaba amortiguada por los halcones, que si tal vez no eran mayoría sí tenían en sus manos los mecanismos del poder y la capacidad última de decisión y manipulación de la ciudadanía. Por buscar una comparación, el escenario de aquellos años era como el de un salón del Oeste en el que se encontraran los pistoleros más rápidos, y aunque sólo uno de ellos demostraba con grandes aspavientos que estaba dispuesto a comenzar el tiroteo, los demás cargaban sus armas esperando que se disparara la primera bala para iniciar la refriega, sin importarles el coste ni si ellos mismos y sus amigos podían o no caer en ella. Y, por supuesto, disparando también al pianista, al camarero, los jugadores de poker y hasta a las chicas del coro si se ponían a tiro.
A veces una obra incómoda, porque no decirlo, ya que ataca con pruebas contundentes el concepto de un conflicto cargado de moral entre lo blanco y lo negro, el bien y el mal, ante hechos consumados que demuestran que en el amplio espacio del blanco también el gris oscuro y el negro gozaban de un peso específico importante. La obra de Baker debe ser leida desde la más absoluta objetividad posible y en ausencia de prejuicios, al igual que ha sido escrita, si es que se quiere sacar algo más que una cierta decepción ante los hechos y dichos de algunas figuras de la historia. Y aún así y todo, no se puede evitar que la última página se pase con un cierto regusto más agrio que dulce.
Saludos.
P.D.
Ahora me voy a por las memorias de Robert Capa. Señor, Señor, que veranito me estoy pegando. Después de esto me va a hacer falta una sobredosis de Monty Python.