Publicado: Lun May 20, 2013 11:51 am
por Bitxo
(...) Aquellas fotos plantearon una inquietante cuestión: la vida privada y los pequeños placeres de los verdugos del Holocausto. Su apariencia recordaba a un álbum familiar. Para los vasallos de Höcker, la gestión cotidiana de la muerte era una ocupación como cualquier otra, con sus horarios y sus momentos de descanso, cuyo recuerdo se deseaba conservar y compartir. “Gracias a estas distracciones los empleados de los campos de concentración mantuvieron una forma de vida en la que la violencia y el exterminio quedaban justificados a sus ojos”, explica d’Almeida. (...)


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