Publicado: Sab Ago 04, 2007 12:45 pm
La mandíbula de Hitler se halla en Moscú y está reconocida por el forense alemán M. Benecke en 2002, más allá de que lo fuera por el ayudante del dentista y el protetista de Hitler en su momento. Lo que no está oficialmente reconocido, que yo sepa, es el cráneo o trozo de este. Los restos, entre otras cosas, formaron parte de una exposición en el año 2000.
Stalin mantuvo en secreto la prueba de la muerte de Hitler para lanzar una campaña de desinformación en aras de mantener la sensación de amenaza sobre el pueblo ruso. Si Hitler seguía vivo, era porque los Aliados Occidentales lo escondían, porque por fin se materializaba la amenaza de una alianza entre Alemania, Inglaterra y los EUA contra la Unión Soviética. Con ello, el paranoico Stalin se sentía más seguro en su sillón de dictador. Este es un comportamiento reiterado en la vida de Stalin: temer ser depuesto y hacer todo lo posible para evitarlo. Eliminó a todo aquel opositor en las purgas, y no contento con ello, a todo aquel que pudiera llegar a serlo. Eliminó o reprimió duramente a todo aquel que estuvo en contacto con el "mundo exterior", como a los veteranos de la Guerra Civil Española -por miedo a que hubiesen sido influidos por la tendencia trostkista del comunismo español- y hasta a los prisioneros de los campos de concentración nazis -por miedo a que hubiesen sido influenciados por el nacionalsocialismo, pese a haber estado esclavizados por este. Es más, nunca hizo nada por su hijo capturado por estar convencido de que ya estaría trabajando para los alemanes y, cuando estos atacaron a la Unión Soviética, se escondió en su dacha varios días y se asustó cuando los cercanos del Politburó fueron a buscarle, temiendo que lo hicieran para quitárselo de encima por su fracaso.
Stalin mantuvo en secreto la prueba de la muerte de Hitler para lanzar una campaña de desinformación en aras de mantener la sensación de amenaza sobre el pueblo ruso. Si Hitler seguía vivo, era porque los Aliados Occidentales lo escondían, porque por fin se materializaba la amenaza de una alianza entre Alemania, Inglaterra y los EUA contra la Unión Soviética. Con ello, el paranoico Stalin se sentía más seguro en su sillón de dictador. Este es un comportamiento reiterado en la vida de Stalin: temer ser depuesto y hacer todo lo posible para evitarlo. Eliminó a todo aquel opositor en las purgas, y no contento con ello, a todo aquel que pudiera llegar a serlo. Eliminó o reprimió duramente a todo aquel que estuvo en contacto con el "mundo exterior", como a los veteranos de la Guerra Civil Española -por miedo a que hubiesen sido influidos por la tendencia trostkista del comunismo español- y hasta a los prisioneros de los campos de concentración nazis -por miedo a que hubiesen sido influenciados por el nacionalsocialismo, pese a haber estado esclavizados por este. Es más, nunca hizo nada por su hijo capturado por estar convencido de que ya estaría trabajando para los alemanes y, cuando estos atacaron a la Unión Soviética, se escondió en su dacha varios días y se asustó cuando los cercanos del Politburó fueron a buscarle, temiendo que lo hicieran para quitárselo de encima por su fracaso.