Publicado: Jue Mar 05, 2009 3:01 am
por ParadiseLost
Hola a todos.
Sobre lo que comenta Bitxo y Joaquín del conocimiento de los civiles de las atrocidades cometidas en los campos, y que después se haría extensible a los soldados, hace poco tuve una conversación muy interesante.
En mi última estancia en Alemania, un familiar me comentó que hacía un par de meses viajaron a una localidad (lástima que ahora no recuerdo cual, quizás Dachau), donde en el pasado se encontraba uno de esos campos. El familiar en cuestión tenía allí un conocido, que vivió durante la Segunda Guerra Mundial. El primero le preguntó al segundo, si durante el conflicto, al vivir en las inmediaciones del campo, no tuvo conocimiento de lo que estaba sucediendo en aquel lugar. El segundo le comentó, que sí, que sabían de la existencia del campo, que era imposible no saberlo, pero que todos pensaban que era un campo de prisioneros y desconocían lo que realmente sucedía allí y la magnitud de lo sucedido.
Evidentemente no se puede extrapolar esto a toda la población alemana, ya que muchos alemanes, sabían lo que estaba sucediendo, pero no todos.

Sobre los soldados en el Frente, al menos los del Ostfront, muchos sabían de las atrocidades que se estaban cometiendo, quizás no del todo en los campos de exterminio, pero sí las organizadas por los Einsatzgruppen.
Es muy clarificador los datos aportados por un soldado en el Ostfront llamado Willy Peter Reese, en el libro Un extraño para mí mismo, donde puede leerse que sabía lo que estaba sucediendo.
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También Wilm Hosenfeld, el oficial que salvó la vida de Wladyslaw Szpilman, en la película El pianista, escribió en el 43 a su mujer:
"Si nuestro gobierno tuviera la conciencia limpia, si esta guerra fuera una guerra contra ataques enemigos, y si hubiéramos dirigido la guerra de un modo humano, si sobre todo no se hubiese producido las horribles carnicerías de la G.Sta.Po en las tierras ocupadas - el asesinato en masa de los judíos -, si, por decirlo con una palabra, fuéramos moralmente intachables, nuestro pueblo tendría ciertamente la fuerza moral para aguantar esos golpes. Y lo que tiene mucha importancia y paraliza la fuerza de resistencia es que el partido, aun durante la guerra, intenta actuar contra las instituciones de la religión, sofocar todo expresión de la vida cristiana. Esto ha hecho perder la confianza. Todos los graves sacrificios los soporta bien el pueblo cuando sabe que se respetan los más sencillos mandamientos de la libertad de conciencia; el terror, la coacción y el temor no son capaces de sostener a una masa en tiempos difíciles."

Saludos