Publicado: Sab Ago 22, 2009 1:27 pm
Los "terceros" en discordia también tienen algo que decir al respecto
Fuente: http://www.vanguardia.com.mx/diario/not ... ia_/396351
Pacto Hitler-Stalin sigue siendo un trauma para Polonia
El pacto, fechado el 23 de agosto de 1939, fue firmado un día después en Moscú por los titulares de Exteriores alemán y ruso, Joachim von Ribbentrop y Viacheslav Molotov, ante el estupor del mundo entero: hasta ese momento se consideraba a Hitler y Stalin enemigos irreconciliables.
Por: DPA
21-Agosto-2009 (11:22 a.m.)
Varsovia, Polonia.- Pasaron ya setenta años, pero el pacto de no agresión firmado entre Hitler y Stalin en vísperas de la Segunda Guerra Mundial sigue siendo un trauma nacional en Polonia.
La conciencia colectiva lo recuerda como "la cuarta partición" del país, después de las tres llevadas a cabo desde el siglo XVIII por Rusia, Austria y Prusia (luego Alemania), que hicieron desaparecer a Polonia como Estado independiente durante 123 años.
El pacto, fechado el 23 de agosto de 1939, fue firmado un día después en Moscú por los titulares de Exteriores alemán y ruso, Joachim von Ribbentrop y Viacheslav Molotov, ante el estupor del mundo entero: hasta ese momento se consideraba a Hitler y Stalin enemigos irreconciliables.
En un protocolo adicional y secreto, ambos dictadores se repartieron además sus respectivas "zonas de interés" en el este de Europa. En el caso de una "remodelación político territorial", Polonia quedaría dividida por los ríos Narev, Vístula y San. La conveniencia de instituir un Estado polaco independiente se definiría más adelante, según el documento.
El pacto de los dictadores dejó vía libre para la división de Polonia y para la ocupación del Báltico, el norte de Bukovina y Besarabia. Pero también para el terror, las deportaciones y el genocidio, como subraya el redactor jefe de la revista alemana "Osteuropa", Manfred Sapper.
El director del conocido Instituto Polaco para Relaciones Internacionales PISM, Slawomir Debski, ve en el acuerdo Hitler-Stalin un "acontecimiento clave" para Europa. Alemania y Rusia eran potencias revisionistas y querían echar abajo el orden establecido tras la Primera Guerra Mundial, explica el historiador a dpa.
El objetivo táctico de Hitler era aislar Polonia antes de invadir el país. Para Stalin, por el contrario, el pacto tuvo una importancia más bien estratégica, según Debski. Con su ayuda, el dictador soviético pretendía volver a situar a Rusia en el papel de gran potencia que había perdido con la Revolución de 1917.
La iniciativa de Stalin sigue siendo discutida incluso hoy en Rusia, donde las críticas polacas, en el mejor de los casos, chocan con oídos sordos.
En junio de este año, el historiador militar Serguei Kovaliov elogió en la web del Ministerio de Defensa el pacto con Hitler, como una medida estratégica y con visión de futuro: El acuerdo permitió a Stalin ganar tiempo y esperar la evolución de la guerra.
Kovaliov también sostuvo que Occidente no tiene el derecho moral de juzgar el pacto. A fin de cuentas, escribió, sólo un año antes Hitler había firmado el Tratado de Múnich con Londres, París y Roma.
Los historiadores polacos también marcan diferencias entre la Unión Soviética y la Alemania nazi. Debski lo resume de este modo: "Hitler quería la guerra. Stalin no tenía la menor intención de salvar la paz".
Cuando el 17 de septiembre a las 5:40 horas medio millón de soldados soviéticos atravesaron la frontera este de Polonia, el país llevaba ya más de dos semanas haciendo frente al invasor alemán. El Ejército Rojo detuvo a hasta 300.000 soldados y oficiales polacos. Unos 15.000 fueron ejecutados en 1940 en Katyn y otras dos localidades.
Hasta el avance alemán sobre la Unión Soviética en 1941, los dos países no escatimaron gestos de amistad recíproca. La "Wehrmacht" y el Ejército Rojo organizaron por ejemplo desfiles militares conjuntos en la Polonia ocupada, y sus respectivos servicios secretos, la Gestapo y el NKVD, lucharon juntos contra la resistencia polaca.
El trauma de la traición ruso alemana sigue pesando por ello en la conciencia polaca, según Debski. Lo que explica que proyectos conjuntos entre Berlín y Moscú, como el gasoducto que ahora proyectan en el mar Báltico, vuelvan a despertar viejos temores en Varsovia. "Puede parecer exagerado, pero los otros países deben tomar en cuenta la susceptibilidad de Polonia", concluye el historiador.
Fuente: http://www.vanguardia.com.mx/diario/not ... ia_/396351