Publicado: Lun Nov 13, 2006 1:33 pm
Saludos de nuevo , creo que si que volvieron algunos de los que fueron a tokio incluido el coronel doolittle.
El ataque aéreo de Doolittle lo diseñó en un principio un capitán de submarino durante una reunión para recabar ideas que contribuyeran a cambiar el rumbo de la guerra. Una de ellas era situar bombarderos en la cubierta de un portaaviones lo más cerca posible de Japón como para lanzar un ataque sorpresa sobre la ciudad industrial de Japón y sus alrededores. Los pilotos podrían replegarse después a las costas más orientales de China. A pesar de que parecía una idea descabellada, Henry Arnold, Comandante en Jefe del Ejército de Estados Unidos fue uno de los militares que apoyó con más entusiasmo el plan y eligió al entonces teniente coronel Jimmy Doolittle para dirigir la misión.
Y aunque el éxito no parecía asegurado, el 18 de abril de 1942 Doolittle y sus hombres se vieron obligados a despegar del portaaviones Hornet, a 1.078 km de la costa japonesa, es decir, a más de 240 km de lo planeado. Los barcos de pesca japoneses, que también actuaban como vigilantes, avistaron al Hornet y a sus escoltas. A pesar de que había una marejada de 40 nudos, Doolittle fue el primer piloto en despegar. Con dieciséis B-25 posados sobre su cubierta, su margen de despegue fue el más corto que jamás hubieran visto los marineros que le despidieron a él y a sus hombres.
Quince de los dieciséis bombarderos consiguieron llegar a China, cuatro se estrellaron en el aterrizaje y 11 saltaron en paracaídas. Un avión consiguió llegar a la URSS donde los soviéticos incautaron el B-25 y encarcelaron a la tripulación. Se perdieron todos los aviones. Ocho tripulantes fueron capturados y declarados prisioneros de guerra, dos se ahogaron mientras intentaban alcanzar la orilla a nado, después de que sus aviones se estrellaran en el mar, y un hombre murió al tirarse el paracaídas de su nave. A pesar de que Doolittle, completamente destrozado, pensó que su misión había sido un absoluto fracaso, en realidad fue un éxito rotundo que hizo renacer la esperanza del triunfo en Estados Unidos y en sus aliados.
Doolittle ascendió a general de brigada, justo por debajo del rango de coronel. El presidente Roosevelt en persona le condecoró con la Medalla al Honor. A Doolittle le gustaba pasar desapercibido, pero se sentía muy orgulloso aunque un poco molesto por todo el jaleo. No sólo era un comandante muy admirado y un líder sino que también era un piloto innovador y habilidoso que simplemente adoraba volar. Hoy día, a pesar de su muerte en 1993 a los 96 años, sigue infundiendo un enorme respeto entre aquellos que intervinieron en aquella misión casi imposible.
fuente: la butaca.net
El ataque aéreo de Doolittle lo diseñó en un principio un capitán de submarino durante una reunión para recabar ideas que contribuyeran a cambiar el rumbo de la guerra. Una de ellas era situar bombarderos en la cubierta de un portaaviones lo más cerca posible de Japón como para lanzar un ataque sorpresa sobre la ciudad industrial de Japón y sus alrededores. Los pilotos podrían replegarse después a las costas más orientales de China. A pesar de que parecía una idea descabellada, Henry Arnold, Comandante en Jefe del Ejército de Estados Unidos fue uno de los militares que apoyó con más entusiasmo el plan y eligió al entonces teniente coronel Jimmy Doolittle para dirigir la misión.
Y aunque el éxito no parecía asegurado, el 18 de abril de 1942 Doolittle y sus hombres se vieron obligados a despegar del portaaviones Hornet, a 1.078 km de la costa japonesa, es decir, a más de 240 km de lo planeado. Los barcos de pesca japoneses, que también actuaban como vigilantes, avistaron al Hornet y a sus escoltas. A pesar de que había una marejada de 40 nudos, Doolittle fue el primer piloto en despegar. Con dieciséis B-25 posados sobre su cubierta, su margen de despegue fue el más corto que jamás hubieran visto los marineros que le despidieron a él y a sus hombres.
Quince de los dieciséis bombarderos consiguieron llegar a China, cuatro se estrellaron en el aterrizaje y 11 saltaron en paracaídas. Un avión consiguió llegar a la URSS donde los soviéticos incautaron el B-25 y encarcelaron a la tripulación. Se perdieron todos los aviones. Ocho tripulantes fueron capturados y declarados prisioneros de guerra, dos se ahogaron mientras intentaban alcanzar la orilla a nado, después de que sus aviones se estrellaran en el mar, y un hombre murió al tirarse el paracaídas de su nave. A pesar de que Doolittle, completamente destrozado, pensó que su misión había sido un absoluto fracaso, en realidad fue un éxito rotundo que hizo renacer la esperanza del triunfo en Estados Unidos y en sus aliados.
Doolittle ascendió a general de brigada, justo por debajo del rango de coronel. El presidente Roosevelt en persona le condecoró con la Medalla al Honor. A Doolittle le gustaba pasar desapercibido, pero se sentía muy orgulloso aunque un poco molesto por todo el jaleo. No sólo era un comandante muy admirado y un líder sino que también era un piloto innovador y habilidoso que simplemente adoraba volar. Hoy día, a pesar de su muerte en 1993 a los 96 años, sigue infundiendo un enorme respeto entre aquellos que intervinieron en aquella misión casi imposible.
fuente: la butaca.net