Publicado: Mar Ago 07, 2007 12:23 pm
A principios de 1936, el dirigible estaba terminado y fue bautizado con el nombre del anterior canciller alemán "El Hindenburg" (durante su construcción el dirigible se denominaba LZ-129), este pequeño detalle molesto mucho a Hitler, aunque tambien se ha dicho que Hitler no llego a ponerle su nombre al dirigible por pura superstición, aun asi, jamás se dirigió al Zeppelín por su nombre, siempre lo señalaba como el LZ-129. El Zeppelín tenia 249 metros de longitud y 38 de alto, poseía unas comodidades de lujo para sus pasajeros. Un espacioso salón comedor y otro de lecturas, camarotes de lujo con dos camas y duchas individuales, y una cubierta de paseo con vistas al exterior, y todo ello bajo 2.128.000 m3 de hidrogeno. Sin embargo lo más ingenioso era la sala para fumadores, con puertas dobles y un ingenioso método que mantenía la presión de aire más alta que en cualquier otra parte, para que ningún gas pudiera entrar. Los pasajeros podían fumar libremente, aunque los encendedores estaban encadenados a las mesas para evitar que los distraídos se los llevaran a sus dormitorios. Tambien habia un piano de aluminio. La energía provenía de cuatro poderosos motores diesel Daimler que impulsaban hélices en diferentes góndolas bajo el enorme casco elevado por gas. Como en todos los dirigibles, el gas estaba contenido en cierto número de bolsas o células. Hoy en día, esas bolsas serían hechas completamente herméticas, pero en 1937 una lenta filtración se esperaba y se permitía.
Con tal cantidad de material altamente inflamable era imprescindible que el Hindenburg ofreciera unas altas medidas de seguridad. Las cerillas y encendedores eran confiscados a los pasajeros en el momento de embarcar. Las pasarelas de acceso fueron recubiertas de goma con el fin de evitar que se produjera alguna chispa. Los trabajadores que tuvieran acceso a las zonas de alto riesgo utilizaban botas de fieltro y trajes de asbesto, desprovisto de broches o cualquier elemento metálico. Incluso la presión del aire en los camarotes era suficiente como para expeler cualquier escape de hidrogeno. Ademas la fabrica planeaba la construcción de un hermano gemelo del Hinderburg, que llevaría el nombre de "Graff Zeppelín II". El 3 de Mayo de 1937 partía de Frankfurt con destino a Nueva York en el que seria el último vuelo.
El embajador alemán en Nueva York, el Doctor Luther, había recibido una carta de una alemana expatriada que residía en Milwaukee. En la misiva, daba a conocer al embajador que el Zeppelín, seria destruido producto de una bomba de relojería colocada por un terrorista. El Dr. Luther comunico esta presunción al Ministerio del Aire Alemán. El dirigible inicio a las 20:00 su viaje sin retorno, no sin antes realizar un minucioso control y registro del equipaje de mano de los viajeros por parte de oficiales de la GESTAPO, debido al aviso del cónsul alemán, el Dr. Luther. Sin embargo el registro del equipaje de los pasajeros no se realizo a todos por igual, aquellos que llegaban con retraso o los que llevaban diversas maletas como equipaje, pasaron solo por un registro superficial, por lo que hubiera sido muy fácil introducir cualquier tipo de artefacto explosivo.
El día 6 de mayo a las 11:40 de la mañana, el dirigible sobrevolaba Boston, tras dos días y medio de viaje cruzando el Atlántico, el viaje se había retrasado aproximadamente unas doce horas por culpa del viento en contra, por lo que la llegada al punto de destino se demoraría aun algunas horas. El dirigible debía de aterrizar en la base naval de apoyo aéreo de Lakehurst, pero el mal tiempo no acompañaba para la delicada maniobra, por lo que el capitán del dirigible Max Pruss, decidió dar un rodeo que sirviera para perder tiempo y distraer al pasaje. Sobrevolaron el Bronx, Harlem, Central Park, Time Square, y la Estatua de la Libertad. A las 19:00 de la tarde, los 249 metros del dirigible se acercaban al punto de atraque en Lakehurst. El dirigible estaba diseñado para que fuera enganchado por su parte delantera a un mástil, de modo que quedara siempre mirando hacia el viento. Cuando el Hindenburg se encontraba a poca distancia del mástil, comenzó a frenar, para luego arrojar las cuerdas al personal de tierra para que comenzaran con los trabajos de anclaje.
En tierra, el comentarista de una radio de Chicago Herb Morrison había acudido a Nueva Jersey para cubrir la retransmisión de la llegada del Hindenburg. Sus comentarios fueron muy claros y dramáticos. "Se esta deteniendo, los operarios han dejado caer los cables de anclaje y están siendo recogidas por las decenas de operarios en tierra. Esta empezando a llover de nuevo… pero un momento… ¡Dios mío esta ardiendo! Cae sobre el mástil de amarre, ¡Es terrible! Es una de las peores catástrofes del mundo. ¡Oh la humanidad y todos los pasajeros! Es una masa de humo e hierros. Yo… no puedo continuar… lo siento…".