Publicado: Lun Ene 26, 2009 4:04 am
Duelo a muerte entre Guderian y Kluge
Ha las puertas, de la que según muchos fue la batalla decisiva de la segunda guerra mundial, la batalla de Kursk, Guderian era inspector general de las fuerzas blindadas y pertenecía a pequeño grupo de hombres responsables que preveían el peligro de este diabólico plan. El 4 de Mayo le pidió a Hitler que renunciara a la operación “Ciudadela”. Durante una conferencia en Munich ante un reducido auditorio, Guderian manifestó sin rodeos que no tenia esperanzas, que muchos habían depositado ya, en los nuevos tanques:
<< Mi opinión es que tanto el Pantera como el Tigre Fernando aun no están preparados para el combate. Adolecen de todos los problemas de un arma nueva y requiere unas cinco semanas para su puesta a punto>>
El ministro de armamento Albert Speer estuvo de acuerdo con Guderian, pero para Hitler no había tiempo.
Durante esta conferencia tuvo lugar esta esperpéntica historia que relata así un testigo visual de la escena, Wolfang Thomale:
<<Guderian y Kluge no se habían vuelto haber, hasta aquella conferencia, desde que Kluge obtuvo de Hitler la dimisión de Guderian en el invierno de 1941.
El mariscal buscaba la reconciliación y le tendió la mano a Guderian pero este ignoro el gesto. Kluge enrojecido de cólera y se volvió hacia mi, que era jefe del estado mayor de Guderian y me dijo “Comuníquele usted al capitán general Guderian que le ruego me siga a la estancia contigua”.
Una vez allí Kluge le pregunto irritado que motivos tenia para tan semejante gesto de desprecio. Guderian enojado pero intentando conservar la calma, respondió “Heer General ¿tan difícil es de adivinar?. Hace dos años usted informo al Führer de cosas falsas sobre mi. Me aparto de mis tropas y ha arruinado mi salud. No espere que después de esto le tenga simpatía.”
Kluge choco los talones y salio sin saludar.>>
Unos días mas tarde Schmundt, ayudante de Hitler, le hizo entrega a Guderian de una nota de Kluge en la cual le exigía un duelo a pistola. El mariscal quería poner toda la fuerza en su petición, por eso eligió a uno de los ayudantes de Hitler, aun sabiendo que este enteraría del asunto. Hitler prohibió el duelo pero consintió en que la nota le fuera entregada a Guderian
Ha las puertas, de la que según muchos fue la batalla decisiva de la segunda guerra mundial, la batalla de Kursk, Guderian era inspector general de las fuerzas blindadas y pertenecía a pequeño grupo de hombres responsables que preveían el peligro de este diabólico plan. El 4 de Mayo le pidió a Hitler que renunciara a la operación “Ciudadela”. Durante una conferencia en Munich ante un reducido auditorio, Guderian manifestó sin rodeos que no tenia esperanzas, que muchos habían depositado ya, en los nuevos tanques:
<< Mi opinión es que tanto el Pantera como el Tigre Fernando aun no están preparados para el combate. Adolecen de todos los problemas de un arma nueva y requiere unas cinco semanas para su puesta a punto>>
El ministro de armamento Albert Speer estuvo de acuerdo con Guderian, pero para Hitler no había tiempo.
Durante esta conferencia tuvo lugar esta esperpéntica historia que relata así un testigo visual de la escena, Wolfang Thomale:
<<Guderian y Kluge no se habían vuelto haber, hasta aquella conferencia, desde que Kluge obtuvo de Hitler la dimisión de Guderian en el invierno de 1941.
El mariscal buscaba la reconciliación y le tendió la mano a Guderian pero este ignoro el gesto. Kluge enrojecido de cólera y se volvió hacia mi, que era jefe del estado mayor de Guderian y me dijo “Comuníquele usted al capitán general Guderian que le ruego me siga a la estancia contigua”.
Una vez allí Kluge le pregunto irritado que motivos tenia para tan semejante gesto de desprecio. Guderian enojado pero intentando conservar la calma, respondió “Heer General ¿tan difícil es de adivinar?. Hace dos años usted informo al Führer de cosas falsas sobre mi. Me aparto de mis tropas y ha arruinado mi salud. No espere que después de esto le tenga simpatía.”
Kluge choco los talones y salio sin saludar.>>
Unos días mas tarde Schmundt, ayudante de Hitler, le hizo entrega a Guderian de una nota de Kluge en la cual le exigía un duelo a pistola. El mariscal quería poner toda la fuerza en su petición, por eso eligió a uno de los ayudantes de Hitler, aun sabiendo que este enteraría del asunto. Hitler prohibió el duelo pero consintió en que la nota le fuera entregada a Guderian