Publicado: Jue Mar 29, 2007 8:30 pm
por ParadiseLost
Diciembre de 1944.
La batalla de las Ardenas.

"En un lugar al margen de la batalla, la paz hizo su entrada tan sólo por un momento. Dos jóvenes soldados americanos vagaban con un camarada herido en Nochebuena por el bosque de Hürtgen; habían perdido a su tropa, y llamaron a la puerta de una finca. La dueña de la casa abrió. Vio que uno de los GI estaba herido y lo cuidó. Para celebrar el día, prepararon una cena de Navidad con carne de ave. De repente, alguien llamó de nuevo a la puerta. Esta vez, cuatro jóvenes soldados alemanes estaban en la nieve. La mujer dijo: "Pueden entrar, pero tenemos huéspedes que ustedes quizá no consideren como sus amigos". "¿Quién está dentro?", preguntó el suboficial que mandaba el grupo con brusquedad. "Americanos." Se sucedieron miradas furiosas. Pero antes de que alguno pudiese recurrir a las armas, la mujer dijo con una franqueza desarmante: "Escuchad, podríais ser mis hijos, y éstos de aquí dentro también. Uno de ellos está herido y agonizando. Y sus camaradas están hambrientos y cansados como vosotros. Esta noche no pensemos en matar". Durante unos segundos dominó el silencio. Al final, todos estaban sentados pacíficamente alrededor de la mesa cantando canciones navideñas. Al día siguiente, los alemanes indicaron a los americanos el camino hacia su unidad."

Y es lo que se dice. Del amor al odio hay un paso.
Y del odio al amor una cena de Navidad en las Ardenas.

Fuente: Los niños de Hitler, de Guido Knopp

Saludos