Publicado: Mar Nov 07, 2006 4:01 am
Hola amigos.
He encontrado estas noticias publicadas en el periodico gallego Buscavoz en su edición digital, espero sean de vuestro interés.
Unos 20.000 clandestinos trabajaron en las minas de wolframio durante la II G.M. (Buscavoz, 6/05/2005)
Los expertos calculan que unas 20.000 personas trabajaron clandestinamente en la minería del wolframio en Galicia durante la Segunda Guerra Mundial, una industria que contaba con mano de obra legal de 10.000 personas y que tuvo como propósito el fortalecer la capacidad armamentística de los países del Eje.
Así lo ha asegurado hoy el ingeniero técnico de minas de Norcontrol Joaquín Ruiz Mora, durante una de las ponencias sobre minería que se desarrollan en la Feria de la Construcción (FICOMAT) que se celebra en Silleda.
Ruiz Mora añadió que, entre 1939 y 1945, se estima que la producción no controlada en Galicia de este mineral metálico ascendió a 15.000 toneladas, mientras que la controlada por el Estado rondaba las 7.500 toneladas.
Los ingresos derivados de la extracción clandestina rondaron los seis millones de euros de aquel tiempo, según los datos facilitados por este experto.
La producción de wolframio se concentró principalmente e los yacimientos de Santa Comba, donde trabajaron entre 5.000 y 10.000 personas, los de Silleda, con 5.000 y Noia, con 2.000.
También estaba el yacimiento de Casaio, un enclave sobre el que no existen datos fidedignos del número de trabajadores, aunque sí se tiene constancia de que fue empleada mano de obra formada sobre todo por presos políticos del franquismo.
Por otra parte, Emilio López Jimeno, doctor ingeniero de minas del Colegio Oficial del Noroeste analizó la historia de la minería de otros metales, como el hierro, el zinc y el oro. Sobre este último, apuntó que durante la época romana Galicia aglutinó el 17 por ciento de la actividad minera de oro del Noroeste Peninsular, con 105 explotaciones identificadas.
La extracción de wolframio, origen de la pequeña urbe cruceña (Buscavoz 22/11/2000)
El poblado de minero de Fontao nació a raíz de la extracción de wolframio en la época de la 2ª Guerra Mundial.
La empresa propietaria de las minas construyó el poblado industrial con un planeamiento arquitectónico propio de las vanguardias de la época, y del que quedan pocas representaciones en territorio gallego.
El poblado contaba inicialmente con zona residencial con viviendas para obreros, para capataces y para técnicos. Se trataba de una urbe autónoma y que contaba con gran cantidad de servicios, así existía un edificio destinado al cine, tiendas, una iglesa y una zona escolar con aulas y vivienda para el profesor.
El poblado, que pertenece a la empresa Fomensa Hispania, está ahora en una situación de semiabandono y quedan muy pocas familiar residiendo en él.
El historiador Xerardo Agrafoxo escarba en la época del wolfram (Buscavoz 12/06/2004)
El historiador noiés Xerardo Agrafoxo bucea en su último libro en el inmenso mar que supusieron antaño las explotaciones de wolframio para los habitantes de la comarca, con especial detenimiento en las minas de San Finx, en Lousame.
El libro Memorias do franquismo. A época do wolfram en Lousame verá la luz, con casi total seguridad, el próximo año.
El investigador se hace eco en uno de los capítulos de esta obra de un trabajo elaborado por los alumnos de la escuela taller Toxosoutos. Éstos enclavan el boom de las actividades lícitas e ilícitas vinculadas con el mineral en la década de los cuarenta y primera mitad de los cincuenta.
Xerardo Agrafoxo explica que de este oro de color de ébano se deriva el tungsteno, una pieza fundamental para fabricar el armamento empleado por el ejército de Adolf Hitler durante la Segunda Guerra Mundial.
De ahí que la Alemania nazi se convirtiera durante esa época en el cliente perfecto al que la España de Franco habría de destinar toneladas y toneladas de ese mineral.
¿Qué obtuvo a cambio? El Informe Eizenstat, elaborado hace tres años por el Departamento de Estado norteamericano, sitúa en el punto de mira al Gobierno español, al que acusa de haber cobrado en oro incautado a los judíos sus ventas de volframio a los nazis.
Lógicamente, Agrafoxo aborda en su estudio las exportaciones clandestinas, se retrotrae a aquellos tiempos de penuria económica en los que "unha riada de xentes de toda a comarca invade as minas do val de San Finx para tratar de quitarlle un beneficio practicando a tarefa furtiva coñecida como a roubacha, o que propiciou o aumento de gardas civiles", narra el autor.
Su historia recoge, además, testimonios de personas, de auténticas leyendas vivas de la época del volframio. Sus voces dan fe de las calamidades que tuvieron que pasar como "buscadores de oro negro", trabajando en algunos casos más de doce horas bajo la lluvia y el frío y ante el temor a ser descubiertos por la Guardia Civil.
Furgonetas procedentes de Noia y de otros puntos de la comarca se llevaban el preciado mineral, que se pagaba a mil pesetas el kilo.
Saludos.
He encontrado estas noticias publicadas en el periodico gallego Buscavoz en su edición digital, espero sean de vuestro interés.
Unos 20.000 clandestinos trabajaron en las minas de wolframio durante la II G.M. (Buscavoz, 6/05/2005)
Los expertos calculan que unas 20.000 personas trabajaron clandestinamente en la minería del wolframio en Galicia durante la Segunda Guerra Mundial, una industria que contaba con mano de obra legal de 10.000 personas y que tuvo como propósito el fortalecer la capacidad armamentística de los países del Eje.
Así lo ha asegurado hoy el ingeniero técnico de minas de Norcontrol Joaquín Ruiz Mora, durante una de las ponencias sobre minería que se desarrollan en la Feria de la Construcción (FICOMAT) que se celebra en Silleda.
Ruiz Mora añadió que, entre 1939 y 1945, se estima que la producción no controlada en Galicia de este mineral metálico ascendió a 15.000 toneladas, mientras que la controlada por el Estado rondaba las 7.500 toneladas.
Los ingresos derivados de la extracción clandestina rondaron los seis millones de euros de aquel tiempo, según los datos facilitados por este experto.
La producción de wolframio se concentró principalmente e los yacimientos de Santa Comba, donde trabajaron entre 5.000 y 10.000 personas, los de Silleda, con 5.000 y Noia, con 2.000.
También estaba el yacimiento de Casaio, un enclave sobre el que no existen datos fidedignos del número de trabajadores, aunque sí se tiene constancia de que fue empleada mano de obra formada sobre todo por presos políticos del franquismo.
Por otra parte, Emilio López Jimeno, doctor ingeniero de minas del Colegio Oficial del Noroeste analizó la historia de la minería de otros metales, como el hierro, el zinc y el oro. Sobre este último, apuntó que durante la época romana Galicia aglutinó el 17 por ciento de la actividad minera de oro del Noroeste Peninsular, con 105 explotaciones identificadas.
La extracción de wolframio, origen de la pequeña urbe cruceña (Buscavoz 22/11/2000)
El poblado de minero de Fontao nació a raíz de la extracción de wolframio en la época de la 2ª Guerra Mundial.
La empresa propietaria de las minas construyó el poblado industrial con un planeamiento arquitectónico propio de las vanguardias de la época, y del que quedan pocas representaciones en territorio gallego.
El poblado contaba inicialmente con zona residencial con viviendas para obreros, para capataces y para técnicos. Se trataba de una urbe autónoma y que contaba con gran cantidad de servicios, así existía un edificio destinado al cine, tiendas, una iglesa y una zona escolar con aulas y vivienda para el profesor.
El poblado, que pertenece a la empresa Fomensa Hispania, está ahora en una situación de semiabandono y quedan muy pocas familiar residiendo en él.
El historiador Xerardo Agrafoxo escarba en la época del wolfram (Buscavoz 12/06/2004)
El historiador noiés Xerardo Agrafoxo bucea en su último libro en el inmenso mar que supusieron antaño las explotaciones de wolframio para los habitantes de la comarca, con especial detenimiento en las minas de San Finx, en Lousame.
El libro Memorias do franquismo. A época do wolfram en Lousame verá la luz, con casi total seguridad, el próximo año.
El investigador se hace eco en uno de los capítulos de esta obra de un trabajo elaborado por los alumnos de la escuela taller Toxosoutos. Éstos enclavan el boom de las actividades lícitas e ilícitas vinculadas con el mineral en la década de los cuarenta y primera mitad de los cincuenta.
Xerardo Agrafoxo explica que de este oro de color de ébano se deriva el tungsteno, una pieza fundamental para fabricar el armamento empleado por el ejército de Adolf Hitler durante la Segunda Guerra Mundial.
De ahí que la Alemania nazi se convirtiera durante esa época en el cliente perfecto al que la España de Franco habría de destinar toneladas y toneladas de ese mineral.
¿Qué obtuvo a cambio? El Informe Eizenstat, elaborado hace tres años por el Departamento de Estado norteamericano, sitúa en el punto de mira al Gobierno español, al que acusa de haber cobrado en oro incautado a los judíos sus ventas de volframio a los nazis.
Lógicamente, Agrafoxo aborda en su estudio las exportaciones clandestinas, se retrotrae a aquellos tiempos de penuria económica en los que "unha riada de xentes de toda a comarca invade as minas do val de San Finx para tratar de quitarlle un beneficio practicando a tarefa furtiva coñecida como a roubacha, o que propiciou o aumento de gardas civiles", narra el autor.
Su historia recoge, además, testimonios de personas, de auténticas leyendas vivas de la época del volframio. Sus voces dan fe de las calamidades que tuvieron que pasar como "buscadores de oro negro", trabajando en algunos casos más de doce horas bajo la lluvia y el frío y ante el temor a ser descubiertos por la Guardia Civil.
Furgonetas procedentes de Noia y de otros puntos de la comarca se llevaban el preciado mineral, que se pagaba a mil pesetas el kilo.
Saludos.