Publicado: Mié Nov 08, 2006 12:21 am
por Domper
Efectivamente, tres muertes en un campo con 416 internos, una mortalidad de un 0,72% en la desnutrida Europa de la posguerra, es un crimen abominable que merece toda la reprobación. Esos dignísimos nazis (que como decía ayer mismo Pérez Reverte, no sabían nada de los hornos pero sacudían la ceniza de la ropa tendida todas las mañanas) fueron castigados como nunca hubiesen hecho ellos.

Los campos nazis fueron campamentos de vacaciones, en los que sólo algún accidente (causado por la mala fe de los internos) interrumpía el disfrute. La mortalidad de un 5% (para prisioneros occidentales), un 50% (para rusos, polacos, serbios y otros subhombres) y del 95% cuando eran asquerosos judíos, muestra la consideración que los honestos nazis tenían con sus semejantes y que no merecían las atrocidades de Bad Nenndorf. Los nazis nunca mataban a sus prisioneros por inanición, nunca los mataban a palos.

Si algún subhumano se moría cuando se le corregía con un par de cachetes, o si enfermaba cuando se le mantenía con una dieta saludable, o si se intoxicaba cuando se le despiojaba, era porque no entender que esas medidas eran para su bien.

Desde luego, los sufrientes de Bad Nenndorf lamentarían continuamente no haber caído en manos de los rusos. O de sus víctimas… las que seguían vivas. En Israel hubiesen sabido que hacer con ellos.

Saludos