Publicado: Mié Nov 08, 2006 10:27 am
Lo del cuerpo de enfermeras me lo vas a explicar más despacio, Miller, y sujétate bien el casco que las collejas en el cogote son incompatibles con la sustentación de objetos encima de la cabeza!
Esteeee, a lo que íbamos.
Hace muchos, muuuchos años, bueno, algunos menos, tuve la genial ideal de unirme en matrimonio con el hijo de un militar de rancio abolengo que no sólo estuvo en la guerra civil sino que además fue uno de los "gloriosos voluntarios" de la División Azul. Mi familia política vivía en Madrid (y vive)y yo sólo los veía de tarde en tarde, por lo que sólo con el tiempo fui descubriendo la ideología política de mis ex-suegros...Terrorífica. En aquella casa era tabú hablar de política, nunca se mencionaban cuestiones de esa índole: mis cuñados y cuñadas se avergonzaban de semejante asunto, pero ...eran sus padres, de modo que supongo que se estableció una especie de "conspiración de silencio" , de modo tácito y hacían como que no existía ese pasado.Imagino que es un mecanismo de defensa para poder sentarte en la misma mesa con semejantes individuos, que encima son tus progenitores.
Confieso que llegado un punto, pasados ya varios años, a mí me podía la curiosidad, y aprendí a encontrar aquellos momentos en los que podía interrogar a mi ex-suegro sobre su pasado militar sin que nadie me lanzase miradas asesinas...y sobre todo teniendo cuidado de no emitir juicio u opinión alguna sobre sus respuestas.
-Pepé- le decía- ¿qué pasó con Miguel Hernández?-
-pues que era un comisario, un rojo de mierda- me decía él.
-ya...¿y con García Lorca?,¿es verdad que le delató Neruda?-
-eran rojos y punto- me contestaba.
Servidora se tragaba la bilis (dios santo!, calificar a Miguel Hernández, mi poeta favorito! como -rojo de mierda- y no ser capaz de reconocer en voz alta el verdadero motivo por el que fusilaron a Lorca!) y procuraba seguir preguntando y escuchando de un modo desapasionado, objetivo, porque también era consciente de que tenía delante un trozo de historia viviente, y aunque su versión de los hechos estaba justo en el lado opuesto al mio no podía dejar pasar la oportunidad de saber.
Lo más gracioso de todo es que le tocó pelear desde el bando republicano, ya sabéis, Madrid era zona republicana ...¡¡qué paradojas!!, casi se me desprende la mandíbula cuando me lo contó. Y casi se me desprende más cuando deduje, por las cosas que me contaba, que debió vender y traicionar a unos cuantos de "los suyos"; no obstante cuando acabó la guerra, tanto su familia como él pasaron a una posición privilegiada...Que sospechoso y que pocas dudas caben respecto a lo que se dedicó durante la guerra.
Aquí la que suscribe, con unas tragaderas que ahora hasta a mí misma me sorprende, seguía preguntando:
- ¿y tú que piensas de los campos de exterminio judios?-
-es mentira, y además, en todas las guerras hay prisioneros y muertos...-
Él lo negó siempre, decía que era un montaje, que los americanos lo exageraron todo...y que se distorsionó la verdad para desprestigiar a los alemanes. Dejé de hacer preguntas; asimilar cosas así me suponía un esfuerzo sobrehumano...casi tanto como averiguar de que modo iba a contarles a mis hijos, cuando fueran creciendo,lo que eran sus abuelos,porque mi ex-suegra, a su vez,había sido hija de otro personaje de mucho cuidado (comprenderéis que no dé nombres, sorry).
En una ocasión, hará unos 12 años o algo así, fuimos a Madrid como de costumbre a pasar la Nochebuena. Todavía me pregunto como no salí corriendo aquel año (y aguanté hasta unos pocos después) cuando mis ex-suegros nos sentaron a toda la familia para contemplar orgullosos el documental que sobre la División Azul había hecho una productora ,y en uno de los capítulos entrevistaban a mi ex-suegro... No me quedé con el nombre: ni del documental ni de la productora, pero igual nos ponemos un día de estos Miller y yo y lo localizamos.
El caso es que el hombre, ya muy mayor por aquel entonces, debió sentirse "emocionado" por su heroico patriotismo y empezó a contar batallitas sobre el respeto que había antes en una guerra (era la primera vez desde que los conocía que alli se hablaba de este asunto "en familia"). Yo estaba alucinando. Contaba que los rusos los "acogían" en sus casas (¡nos ha jodido!)y que en muchas ocasiones se quedaban con familias rusas donde cuidaban las mutilaciones que muchos soldados tenían como consecuencia de la congelación. Contó que una noche, delante de él, uno de sus compañeros, al quitarse la bota... se le quedó el pie dentro.
Nunca pregunté a cuantos de esos rusos que los "acogían" había matado, ni tampoco cuantas posiciones de "rojos de mierda" había delatado y entregado...Mi curiosidad tenía un límite y mi capacidad para escuchar historias nazis también.
El hombre murió el año pasado,creo que tenía 92 años, pero yo dejé de verlo hace unos 7 u 8, desde que me separé.
Confieso que siempre viví inmersa en un conflicto en lo respectaba a mi familia política:por un lado me resultaba intolerable,inadmisible aceptar a unas personas con esa ideología facistoide, pero por otro lado eran los abuelos de mis hijos.
Cuando finalmente corté los lazos con ellos fue una liberación. Mi hija mayor lo sabe todo, y veo en ella la misma "anestesia emocional" que tuve yo...¿Les digo en la cara lo que pienso de ellos o hago como que no me entero?
También he de confesar que, aunque mi curiosidad era grande por aquellos tiempos, la repulsa que me generaban sus historias también lo era. Si ahora pudiera, ahora que la II Guerra Mundial tiene otras connotaciones para mí, haría un cortocircuito emocional y lo acosaría a preguntas.
Tengo la sensación de que dejé escapar una fuente de información de primera mano importantísima que no supe explotar, pero que queréis que os diga, chicos, una era joven y... humana.
Besotes a todos de la recluta pelona
Esteeee, a lo que íbamos.
Hace muchos, muuuchos años, bueno, algunos menos, tuve la genial ideal de unirme en matrimonio con el hijo de un militar de rancio abolengo que no sólo estuvo en la guerra civil sino que además fue uno de los "gloriosos voluntarios" de la División Azul. Mi familia política vivía en Madrid (y vive)y yo sólo los veía de tarde en tarde, por lo que sólo con el tiempo fui descubriendo la ideología política de mis ex-suegros...Terrorífica. En aquella casa era tabú hablar de política, nunca se mencionaban cuestiones de esa índole: mis cuñados y cuñadas se avergonzaban de semejante asunto, pero ...eran sus padres, de modo que supongo que se estableció una especie de "conspiración de silencio" , de modo tácito y hacían como que no existía ese pasado.Imagino que es un mecanismo de defensa para poder sentarte en la misma mesa con semejantes individuos, que encima son tus progenitores.
Confieso que llegado un punto, pasados ya varios años, a mí me podía la curiosidad, y aprendí a encontrar aquellos momentos en los que podía interrogar a mi ex-suegro sobre su pasado militar sin que nadie me lanzase miradas asesinas...y sobre todo teniendo cuidado de no emitir juicio u opinión alguna sobre sus respuestas.
-Pepé- le decía- ¿qué pasó con Miguel Hernández?-
-pues que era un comisario, un rojo de mierda- me decía él.
-ya...¿y con García Lorca?,¿es verdad que le delató Neruda?-
-eran rojos y punto- me contestaba.
Servidora se tragaba la bilis (dios santo!, calificar a Miguel Hernández, mi poeta favorito! como -rojo de mierda- y no ser capaz de reconocer en voz alta el verdadero motivo por el que fusilaron a Lorca!) y procuraba seguir preguntando y escuchando de un modo desapasionado, objetivo, porque también era consciente de que tenía delante un trozo de historia viviente, y aunque su versión de los hechos estaba justo en el lado opuesto al mio no podía dejar pasar la oportunidad de saber.
Lo más gracioso de todo es que le tocó pelear desde el bando republicano, ya sabéis, Madrid era zona republicana ...¡¡qué paradojas!!, casi se me desprende la mandíbula cuando me lo contó. Y casi se me desprende más cuando deduje, por las cosas que me contaba, que debió vender y traicionar a unos cuantos de "los suyos"; no obstante cuando acabó la guerra, tanto su familia como él pasaron a una posición privilegiada...Que sospechoso y que pocas dudas caben respecto a lo que se dedicó durante la guerra.
Aquí la que suscribe, con unas tragaderas que ahora hasta a mí misma me sorprende, seguía preguntando:
- ¿y tú que piensas de los campos de exterminio judios?-
-es mentira, y además, en todas las guerras hay prisioneros y muertos...-
Él lo negó siempre, decía que era un montaje, que los americanos lo exageraron todo...y que se distorsionó la verdad para desprestigiar a los alemanes. Dejé de hacer preguntas; asimilar cosas así me suponía un esfuerzo sobrehumano...casi tanto como averiguar de que modo iba a contarles a mis hijos, cuando fueran creciendo,lo que eran sus abuelos,porque mi ex-suegra, a su vez,había sido hija de otro personaje de mucho cuidado (comprenderéis que no dé nombres, sorry).
En una ocasión, hará unos 12 años o algo así, fuimos a Madrid como de costumbre a pasar la Nochebuena. Todavía me pregunto como no salí corriendo aquel año (y aguanté hasta unos pocos después) cuando mis ex-suegros nos sentaron a toda la familia para contemplar orgullosos el documental que sobre la División Azul había hecho una productora ,y en uno de los capítulos entrevistaban a mi ex-suegro... No me quedé con el nombre: ni del documental ni de la productora, pero igual nos ponemos un día de estos Miller y yo y lo localizamos.
El caso es que el hombre, ya muy mayor por aquel entonces, debió sentirse "emocionado" por su heroico patriotismo y empezó a contar batallitas sobre el respeto que había antes en una guerra (era la primera vez desde que los conocía que alli se hablaba de este asunto "en familia"). Yo estaba alucinando. Contaba que los rusos los "acogían" en sus casas (¡nos ha jodido!)y que en muchas ocasiones se quedaban con familias rusas donde cuidaban las mutilaciones que muchos soldados tenían como consecuencia de la congelación. Contó que una noche, delante de él, uno de sus compañeros, al quitarse la bota... se le quedó el pie dentro.
Nunca pregunté a cuantos de esos rusos que los "acogían" había matado, ni tampoco cuantas posiciones de "rojos de mierda" había delatado y entregado...Mi curiosidad tenía un límite y mi capacidad para escuchar historias nazis también.
El hombre murió el año pasado,creo que tenía 92 años, pero yo dejé de verlo hace unos 7 u 8, desde que me separé.
Confieso que siempre viví inmersa en un conflicto en lo respectaba a mi familia política:por un lado me resultaba intolerable,inadmisible aceptar a unas personas con esa ideología facistoide, pero por otro lado eran los abuelos de mis hijos.
Cuando finalmente corté los lazos con ellos fue una liberación. Mi hija mayor lo sabe todo, y veo en ella la misma "anestesia emocional" que tuve yo...¿Les digo en la cara lo que pienso de ellos o hago como que no me entero?
También he de confesar que, aunque mi curiosidad era grande por aquellos tiempos, la repulsa que me generaban sus historias también lo era. Si ahora pudiera, ahora que la II Guerra Mundial tiene otras connotaciones para mí, haría un cortocircuito emocional y lo acosaría a preguntas.
Tengo la sensación de que dejé escapar una fuente de información de primera mano importantísima que no supe explotar, pero que queréis que os diga, chicos, una era joven y... humana.
Besotes a todos de la recluta pelona