Publicado: Lun Abr 26, 2010 11:45 pm
Hola a todos.
Una vez acabado el libro, admito que me ha decepcionado bastante.
El gran problema que tiene el libro es que su autor, Heinz Schröter se empeña en inventar diálogos y personajes en situaciones imposibles, para teñir de dramatismo la tragedia de Stalingrado, desde la odisea del cabo Nieweg hasta las últimas acciones de resistencia de grupos aislados de combate a finales de enero que nadie pudo recoger, pues todos los hombres que los integraban cayeron en combate.
Es evidente que el libro fue escrito poco después de la derrota de Stalingrado por mandato del Ministro de Propaganda, Josef Goebbels, puesto que muchos pasajes son pura propaganda, ya que Schröter perteneció cal VI Ejército como rorresponsal de guerra adscrito. Schröter volvió a reescribir algunas partes de su libro tras la prohibición de su publicación por parte de Goeebels por calificarlo como intolerable, y el libro vio la luz algunos años después.
La fantasía desbocada del autor queda patente en otra de sus obras, Últimas cartas de Stalingrado, publicado recientemente en España por la editorial Peninsula con la participación de Antony Beevor. En realidad no se trataban de cartas reales (39 en total), sino de las últimas cartas que los defensores de Stalingrado pudieron haber escrito en su momento, y que sólo corresponden a un ejercicio mental de fantasía de Schröter a la hora de intentar plasmar lo que pudo haber sido.
Debo añadir que he leído algunas de las cartas de Schröter y no tienen ni punto de comparación con algunas de las cartas orignales que poseo de la bolsa de Stalingrado. Cualquier línea escrita por un soldado alemán en el Kessel es mucho más impresionante y real que el intento de Schröter de plasmar el final del VI Ejército, porque en relidad solo se trata de eso, de una invención.
Volviendo al tema original del libro, la gran cantidad de añadidos de tipo personal y la gran cantidad de errores que pueden encontrarse entre sus líneas, hacen que cualquier nuevo dato que aparezca tras su lectura, deba tomarse con reservas. Por ejemplo recuerdo en su parte final, que Schröter afirma que el general Stempel se suicidó porque creyó que su hijo, el teniente Stempel, había caído en la batalla, cuando sólo estaba herido.
En realidad, Stempel se suicidó tal como recoge Marcel Stein en su libro Field Marshal von Manstein, porque Paulus así se lo sugirió al general, conversación que el propio teniente Stempel escuchó.
En definitiva, un libro con bastantes documentos interesantes, como órdenes y telegramas, pero cuya veracidad en según que afirmaciones, deben tomarse con muchas reservas.
Saludos
Una vez acabado el libro, admito que me ha decepcionado bastante.
El gran problema que tiene el libro es que su autor, Heinz Schröter se empeña en inventar diálogos y personajes en situaciones imposibles, para teñir de dramatismo la tragedia de Stalingrado, desde la odisea del cabo Nieweg hasta las últimas acciones de resistencia de grupos aislados de combate a finales de enero que nadie pudo recoger, pues todos los hombres que los integraban cayeron en combate.
Es evidente que el libro fue escrito poco después de la derrota de Stalingrado por mandato del Ministro de Propaganda, Josef Goebbels, puesto que muchos pasajes son pura propaganda, ya que Schröter perteneció cal VI Ejército como rorresponsal de guerra adscrito. Schröter volvió a reescribir algunas partes de su libro tras la prohibición de su publicación por parte de Goeebels por calificarlo como intolerable, y el libro vio la luz algunos años después.
La fantasía desbocada del autor queda patente en otra de sus obras, Últimas cartas de Stalingrado, publicado recientemente en España por la editorial Peninsula con la participación de Antony Beevor. En realidad no se trataban de cartas reales (39 en total), sino de las últimas cartas que los defensores de Stalingrado pudieron haber escrito en su momento, y que sólo corresponden a un ejercicio mental de fantasía de Schröter a la hora de intentar plasmar lo que pudo haber sido.
Debo añadir que he leído algunas de las cartas de Schröter y no tienen ni punto de comparación con algunas de las cartas orignales que poseo de la bolsa de Stalingrado. Cualquier línea escrita por un soldado alemán en el Kessel es mucho más impresionante y real que el intento de Schröter de plasmar el final del VI Ejército, porque en relidad solo se trata de eso, de una invención.
Volviendo al tema original del libro, la gran cantidad de añadidos de tipo personal y la gran cantidad de errores que pueden encontrarse entre sus líneas, hacen que cualquier nuevo dato que aparezca tras su lectura, deba tomarse con reservas. Por ejemplo recuerdo en su parte final, que Schröter afirma que el general Stempel se suicidó porque creyó que su hijo, el teniente Stempel, había caído en la batalla, cuando sólo estaba herido.
En realidad, Stempel se suicidó tal como recoge Marcel Stein en su libro Field Marshal von Manstein, porque Paulus así se lo sugirió al general, conversación que el propio teniente Stempel escuchó.
En definitiva, un libro con bastantes documentos interesantes, como órdenes y telegramas, pero cuya veracidad en según que afirmaciones, deben tomarse con muchas reservas.
Saludos