Publicado: Dom May 05, 2024 9:25 pm
El primer golpe llegó en la noche del 17 de agosto de 1943. El reconocimiento aliado había estado observando la acumulación de fuerzas en Wewak y los aeródromos de los alrededores desde mayo. Entonces, cuando los aviones estaban repletos de aviones, incluyendo más de 200 cazas, la 5a Fuerza Aérea de EEUU atacó para tener ocupados a los aviones japoneses mientras se producían los ataques contra Lae y Salamua. Los ataques apuntaron a los aeródromos del 4o Ejército Aéreo en Wewak, But, Dugus y Boram, que pillaron a los cazas japoneses en tierra. La siguiente mañana golpearon los aeródromos de nuevo y siguieron. Tras cinco días de ataques el 4o Ejército Aéreo estaba destrozado tras perder unos 250 aviones en el aire y en tierra. Los ataques fueron tan sorprendentes que los pilotos japoneses estaban calentando los motores para despegar cuando llegaban los aviones enemigos. Incluso los Ki.61 eran superados una vez en el aire. Sólo en la mañana del 18 de agosto, los japoneses perdieron 28 de sus 30 cazas en el aire por tres enemigos. Los combates no eran siempre tan desiguales, pues doce pilotos del Hien se convirtieron en ases durante los combates del año siguiente. Algunos sobrevivirían para combatir sobre las Filipinas y Japón.
Otro problema para los Hien era el tiempo en Nueva Guinea, caluroso y opresivo tanto para los hombres como para las máquinas. El polvo de Wewak rompía los motores por la falta de filtros adecuados. Las enfermedades también se cobraron su coste, reduciendo todavía más los pilotos de Hien disponibles para volar.
Asimismo, no llegaban suficientes aviones para reemplazar las pérdidas. No sería hasta noviembre de 1943 que la producción del Hien superó los 100 aviones al mes, llegando hasta unos 150 como máximo. Aún así, la complicada situación de la industria japonesa resultaba en aviones con problemas. Un número considerable de Hien no pudieron ser usados cuando llegaron a Nueva Guinea, por lo que fueron canibalizados para mantener al resto operativos. La producción del Hien se verían afectada cuando parte de la línea de Kawasaki pasó a producir piezas de recambio.
Pese a los problemas de suministro, las averías, las tripulaciones inexpertas, la falta de repuestos y de mecánicos experimentados, a los pilotos les gustó el Ki-61, que lo llegaron a preferir sobre el Ki-43 Hayabusa. El Hien era más maniobrable que los cazas aliados hasta la llegada del Hellcat y el Mustang. Su fuselaje era capaz de aguantar más daños que el de los demás cazas nipones con motor radial que le precedieron.
Pronto el "Tony" se convirtió en el caza nipón más temido en Nueva Guinea, lgnorando buenos resultados contra los P-39, P-40 y P-38 con los que se enfrentó. En caso de problemas, el Hien podía escapar picando. Protegido por su blindaje, hasta cierto punto, los pilotos de los Hien eran más agresivos que sus compañeros del ejército a los mandos del ligero Hayabusa.
A finales de 1943 Japón estaba en retirada. Tras las desastrosas bajas en Wewak, el 15 de marzo de 1944 el 4o Ejército evacuó sus posiciones hacia el oeste, a Hollandia. A mediados de abril los aliados estaban listos para invadir Hollandia. Una vez más, los aviones japoneses fueron sorprendidos en tierra y, para el 15 de abril, se calcula que unos 340 aviones nipones habían sido destruidos y el desgastado 4o Ejército Aéreo se vio obligado a retirarse a las Célebes para recuperarse. Los aliados se hicieron con el control del aire sobre Nueva Guinea.
Otro problema para los Hien era el tiempo en Nueva Guinea, caluroso y opresivo tanto para los hombres como para las máquinas. El polvo de Wewak rompía los motores por la falta de filtros adecuados. Las enfermedades también se cobraron su coste, reduciendo todavía más los pilotos de Hien disponibles para volar.
Asimismo, no llegaban suficientes aviones para reemplazar las pérdidas. No sería hasta noviembre de 1943 que la producción del Hien superó los 100 aviones al mes, llegando hasta unos 150 como máximo. Aún así, la complicada situación de la industria japonesa resultaba en aviones con problemas. Un número considerable de Hien no pudieron ser usados cuando llegaron a Nueva Guinea, por lo que fueron canibalizados para mantener al resto operativos. La producción del Hien se verían afectada cuando parte de la línea de Kawasaki pasó a producir piezas de recambio.
Pese a los problemas de suministro, las averías, las tripulaciones inexpertas, la falta de repuestos y de mecánicos experimentados, a los pilotos les gustó el Ki-61, que lo llegaron a preferir sobre el Ki-43 Hayabusa. El Hien era más maniobrable que los cazas aliados hasta la llegada del Hellcat y el Mustang. Su fuselaje era capaz de aguantar más daños que el de los demás cazas nipones con motor radial que le precedieron.
Pronto el "Tony" se convirtió en el caza nipón más temido en Nueva Guinea, lgnorando buenos resultados contra los P-39, P-40 y P-38 con los que se enfrentó. En caso de problemas, el Hien podía escapar picando. Protegido por su blindaje, hasta cierto punto, los pilotos de los Hien eran más agresivos que sus compañeros del ejército a los mandos del ligero Hayabusa.
A finales de 1943 Japón estaba en retirada. Tras las desastrosas bajas en Wewak, el 15 de marzo de 1944 el 4o Ejército evacuó sus posiciones hacia el oeste, a Hollandia. A mediados de abril los aliados estaban listos para invadir Hollandia. Una vez más, los aviones japoneses fueron sorprendidos en tierra y, para el 15 de abril, se calcula que unos 340 aviones nipones habían sido destruidos y el desgastado 4o Ejército Aéreo se vio obligado a retirarse a las Célebes para recuperarse. Los aliados se hicieron con el control del aire sobre Nueva Guinea.