Publicado: Dom Ene 05, 2020 6:14 pm
La disección del “General H.H. Arnold Special” no fue demasiado fácil, pues los soviéticos no tenían ni idea de cómo estaba formado un B-29 y desmontarlo era como armar un rompecabezas sin tener la imagen de referencia. Cada paso tenía que ser muy cuidadoso y cada elemento retirado sin causar daño alguno.
Por suerte, los trabajadores de Tupolev sabían de antemano cual sería uno de sus grandes dolores de cabeza: convertir pulgadas a milímetros, libras a kilos, etc, pues antes de la 2GM, la URSS compró una licencia para construir el Douglas DC-3. Boris Lisunov diseñaría una avión casi idéntico, el Li-2 “Cab, que sirvió hasta mucho después de finalizado el conflicto.
Además, el “General H.H. Arnold Special” no estaba recién salido de fábrica. Había volado 29 misiones antes de su cambio de bando. Partes como las alas, las juntas del fuselajes, etc, se había flexionado, expandido y contraído, de manera que los sovieticos tenían que estimar primero la distorsión de las piezas y luego calcular cuáles eran sus dimensiones correctas. Otro problema es que no sabían cuántas piezas formaban un B-29. Así que calcularon que un B-29 estaba formado por 105.000 partes diferentes, que a su vez tenían 380,900 subcomponentes. Así que el equipo de diseñadores estudiaron a fondo el aparato y dibujaron 40.000 planos tamaño A4 del avión.
Por cierto. La orden de Stalin de que todo se copiara fielmente fue obedecida casi al pie de la letra, pero, obviamente, el Tu-4 no fue una copia exacta del original. El primer dilema lo dieron los motores. Antes de empezar el proyecto, Tupolev advirtió a Stalin que podía hacer una copia del bombardero pesado en dos años o una copia de los motores Wright R-3350 en ese tiempo, pero no ambas cosas. Sorprendentemente, Stalin aceptó que se reemplazara el modelo americano por uno sovético, el Shvetsov ASh-73. Como el R-3350, el ASh-73 era un motor radial de 18 cilindros refrigerado por aire. Sin embargo, el motor soviético tenía 300 caballos más de potencia que el americano, pero era también era más grande.
Otro problema fue con el armamento defensivo. La URSS había recibido ejemplares de la ametralladora AN/M2 de 12,7 mm, pero tras la guerra el alto mando soviético no quería introducir una nueva ametralladora y una nueva munición en servicio, así que Stalin ordenó que la sustituyeran, lo que causaría un problema. El arma escogida era el cañón automático Berezin B-20, de 20x99mm, con una cadencia de tiro de 800 dpm. Las armas se colocaron siguiendo los emplazamientos de las 12.7 mm del B-29 con dos torretas controlados en la parte superior y dos en la panza, más un montaje doble en la cola (algunos ejemplares iniciales del Tu-4 tenía tres armas en la cola). Durante la fabricación del Tu-4, se reemplazó el cañón inicial por un modelo de la guerra fría, el Nudelman-Rikhter NR-23, de 23×115. Y esto era un problema, como el anterior calibre, porque el sistema de tiro General Electric del B-29 fue copiado al detalle.
El primer problema era que se trataba de una tecnología tan avanzada que para los soviéticos parecía ciencia ficción. Otro era que el sistema estaba diseñada para el calibre 12,7, con diferencias balísticas y de velocidad respecto al 20 y 23 mm sovièticos, lo que ocasionó problemas de funcionamiento que no pudieron ser solucionados hasta 1950.
Otro tema eran las radios. Si se copiaban exactamente, los Tu-4 no se podrían comunicar con el resto de las fuerzas armadas soviéticas por lo que el transmisor AN/ART-13 fue copiado como el R-807 Berkut. El receptor de la radio continuó siendo sovietica. Otro problema similar fue el radar de bombardeo AN/APQ-13, pues una copia exacta sería fácil de bloquear por el enemigo, así que se hizo una mezcla de sistemas americanos y soviéticos que dieron como resultado el radar Kobal.
Por la falta de aviones de reconocimiento (entonces), cada Tu-4 recibió una cámara AFA-33 y, uno de cada tres, una cámara nocturna NAFA-3S/50, que reemplazaba a una o dos bombas.
(Continuará...)
Por suerte, los trabajadores de Tupolev sabían de antemano cual sería uno de sus grandes dolores de cabeza: convertir pulgadas a milímetros, libras a kilos, etc, pues antes de la 2GM, la URSS compró una licencia para construir el Douglas DC-3. Boris Lisunov diseñaría una avión casi idéntico, el Li-2 “Cab, que sirvió hasta mucho después de finalizado el conflicto.
Además, el “General H.H. Arnold Special” no estaba recién salido de fábrica. Había volado 29 misiones antes de su cambio de bando. Partes como las alas, las juntas del fuselajes, etc, se había flexionado, expandido y contraído, de manera que los sovieticos tenían que estimar primero la distorsión de las piezas y luego calcular cuáles eran sus dimensiones correctas. Otro problema es que no sabían cuántas piezas formaban un B-29. Así que calcularon que un B-29 estaba formado por 105.000 partes diferentes, que a su vez tenían 380,900 subcomponentes. Así que el equipo de diseñadores estudiaron a fondo el aparato y dibujaron 40.000 planos tamaño A4 del avión.
Por cierto. La orden de Stalin de que todo se copiara fielmente fue obedecida casi al pie de la letra, pero, obviamente, el Tu-4 no fue una copia exacta del original. El primer dilema lo dieron los motores. Antes de empezar el proyecto, Tupolev advirtió a Stalin que podía hacer una copia del bombardero pesado en dos años o una copia de los motores Wright R-3350 en ese tiempo, pero no ambas cosas. Sorprendentemente, Stalin aceptó que se reemplazara el modelo americano por uno sovético, el Shvetsov ASh-73. Como el R-3350, el ASh-73 era un motor radial de 18 cilindros refrigerado por aire. Sin embargo, el motor soviético tenía 300 caballos más de potencia que el americano, pero era también era más grande.
Otro problema fue con el armamento defensivo. La URSS había recibido ejemplares de la ametralladora AN/M2 de 12,7 mm, pero tras la guerra el alto mando soviético no quería introducir una nueva ametralladora y una nueva munición en servicio, así que Stalin ordenó que la sustituyeran, lo que causaría un problema. El arma escogida era el cañón automático Berezin B-20, de 20x99mm, con una cadencia de tiro de 800 dpm. Las armas se colocaron siguiendo los emplazamientos de las 12.7 mm del B-29 con dos torretas controlados en la parte superior y dos en la panza, más un montaje doble en la cola (algunos ejemplares iniciales del Tu-4 tenía tres armas en la cola). Durante la fabricación del Tu-4, se reemplazó el cañón inicial por un modelo de la guerra fría, el Nudelman-Rikhter NR-23, de 23×115. Y esto era un problema, como el anterior calibre, porque el sistema de tiro General Electric del B-29 fue copiado al detalle.
El primer problema era que se trataba de una tecnología tan avanzada que para los soviéticos parecía ciencia ficción. Otro era que el sistema estaba diseñada para el calibre 12,7, con diferencias balísticas y de velocidad respecto al 20 y 23 mm sovièticos, lo que ocasionó problemas de funcionamiento que no pudieron ser solucionados hasta 1950.
Otro tema eran las radios. Si se copiaban exactamente, los Tu-4 no se podrían comunicar con el resto de las fuerzas armadas soviéticas por lo que el transmisor AN/ART-13 fue copiado como el R-807 Berkut. El receptor de la radio continuó siendo sovietica. Otro problema similar fue el radar de bombardeo AN/APQ-13, pues una copia exacta sería fácil de bloquear por el enemigo, así que se hizo una mezcla de sistemas americanos y soviéticos que dieron como resultado el radar Kobal.
Por la falta de aviones de reconocimiento (entonces), cada Tu-4 recibió una cámara AFA-33 y, uno de cada tres, una cámara nocturna NAFA-3S/50, que reemplazaba a una o dos bombas.
(Continuará...)