Publicado: Lun Ene 06, 2020 3:11 pm
Con otros cambios, Tupolev optó por probar suerte y ver qué sucedía.
En teoría, un Tu-4 tenía la misma capacidad de carga de bombas (20.000 libras, 9,071 kgs). Pero como las bombas soviéticas se medían en kilos y centímetros, un Tu-4 sólo podía llevar una carga de 13.228 libras (6.000 kgs). Así que Tupulev optó por no decir nada y cuando Stalin se aburrió del proyecto rediseñó la bahía del bombardero.
Otro problema era el complicado sistema eléctrico del B-29, que no era fácil de copiar. Una vez se determinó el diámetro, la longitud y el voltaje de los cables, había que estudiar cómo adaptarlos a los estándares soviéticos. Así que Tupolev usó el cableado con el diámetro y voltaje adecuados en lugar de perder semanas de detallados estudios para copiar el americano. Cada Tu-4 tenía una diferencia de unos cuantos kilos de peso debido al contenido de cobre del cableado americano versus el soviéticos.
Otros cambios menores afectaron a la disposición de los tanques de combustible y al cristal del morro, al no poder copiarse el plexiglas americano. Pero por copiar, hasta se copiaron los termos que los tripulantes se dejaron en los bombarderos.
Otro caso interesante fueron los neumáticos. El B-29 usaba unos Goodyear de 3 pulgadas de diámetro en la rueda frontal y Firestones de 4’8″ en el resto. Debían de soportar grandes cargas al despegar y tremendas temperaturas (heladas al volar a gran altitud, gran fricción al aterrizar). Pero en 1946 – 1947, la URSS aún producía en masa los baratos neumáticos de camión y no estaban demasiado capacitados para fabricar nada similar a lo necesitado por Tupolev. Este problema también afectó a los cazas de propulsión a chorro Yak-15 “Feather”.
Así que fueron haciendo lo que podían, probando, un neumático tras otro. Esto apenas daba para la primera hornada de aviones y era obviamente insuficiente para mantener operativos diversos escuadrones operativos. Así que en 1946 Stalin ordenó al servicio de inteligencia hacerse con todos los neumáticos de B.29 que pudieran encontrar. Se establecieron compañías falsas para comprar excedentes de guerra en países con bases de B-29: la India, China y el ocupado Japón. Hasta se proyectó intentarlo en los mismos EEUU. Algunos de estos intentos fueron anulados por la CIA, pero parece ser que llegaron suficientes neumáticos de B-29 a la URSS hasta que los soviéticos se pudieron fabricar los suyos a finales de los años cuarenta.
(Continuará...)
En teoría, un Tu-4 tenía la misma capacidad de carga de bombas (20.000 libras, 9,071 kgs). Pero como las bombas soviéticas se medían en kilos y centímetros, un Tu-4 sólo podía llevar una carga de 13.228 libras (6.000 kgs). Así que Tupulev optó por no decir nada y cuando Stalin se aburrió del proyecto rediseñó la bahía del bombardero.
Otro problema era el complicado sistema eléctrico del B-29, que no era fácil de copiar. Una vez se determinó el diámetro, la longitud y el voltaje de los cables, había que estudiar cómo adaptarlos a los estándares soviéticos. Así que Tupolev usó el cableado con el diámetro y voltaje adecuados en lugar de perder semanas de detallados estudios para copiar el americano. Cada Tu-4 tenía una diferencia de unos cuantos kilos de peso debido al contenido de cobre del cableado americano versus el soviéticos.
Otros cambios menores afectaron a la disposición de los tanques de combustible y al cristal del morro, al no poder copiarse el plexiglas americano. Pero por copiar, hasta se copiaron los termos que los tripulantes se dejaron en los bombarderos.
Otro caso interesante fueron los neumáticos. El B-29 usaba unos Goodyear de 3 pulgadas de diámetro en la rueda frontal y Firestones de 4’8″ en el resto. Debían de soportar grandes cargas al despegar y tremendas temperaturas (heladas al volar a gran altitud, gran fricción al aterrizar). Pero en 1946 – 1947, la URSS aún producía en masa los baratos neumáticos de camión y no estaban demasiado capacitados para fabricar nada similar a lo necesitado por Tupolev. Este problema también afectó a los cazas de propulsión a chorro Yak-15 “Feather”.
Así que fueron haciendo lo que podían, probando, un neumático tras otro. Esto apenas daba para la primera hornada de aviones y era obviamente insuficiente para mantener operativos diversos escuadrones operativos. Así que en 1946 Stalin ordenó al servicio de inteligencia hacerse con todos los neumáticos de B.29 que pudieran encontrar. Se establecieron compañías falsas para comprar excedentes de guerra en países con bases de B-29: la India, China y el ocupado Japón. Hasta se proyectó intentarlo en los mismos EEUU. Algunos de estos intentos fueron anulados por la CIA, pero parece ser que llegaron suficientes neumáticos de B-29 a la URSS hasta que los soviéticos se pudieron fabricar los suyos a finales de los años cuarenta.
(Continuará...)