La suerte está echada.
La ofensiva del 10 de enero en el saliente de Marinovka, hace que el castillo de naipes que era la defensa del Kessel se derrumbe rápidamente.
La disciplina militar ha desaparecido, casi tan rápido como las fuerzas de los defensores. El 28 de enero, sólo quedaban en la ciudad tres puntos de resistencia alemana: la fábrica de tractores Dzerzhinski, una pequeña bolsa al oeste de la colina Mámaiev y la Plaza Roja de Stalingrado.
En la Plaza Roja fue dónde finalmente se alojó por última vez el cuartel general del VI Ejército, concretamente en los almacenes Univermag.
Otrora unos almacenes de bella factura, repletos de maniquís en sus escaparates, ahora sólo eran la huella de la destrucción y la agonía del VI Ejército.
Los almacenes Univermag antes de la guerra.
El teatro Gorki, también en la Plaza Roja, que quedó totalmente destruido.
La Plaza Roja de Stalingrado antes de la guerra, donde se encontraban los almacenes Univermag.
En su interior se hallaban las principales piezas de ajedrez a punto de acabar la partida en jaque mate: el comandante en jefe del VI Ejército Friedrich Paulus, y el Jefe del Estado Mayor Arthur Schmidt. Por esas fechas, Paulus había perdido ya su determinación por luchar hasta el fin y era Schmidt quien le arrastraba a seguir las órdenes del Führer hasta sus últimas consecuencias. El coronel Wilhelm Adam, ayudante de Paulus, le acompañaba en el último pulso del agonizante Ejército.
Entrada de la habitación de Paulus, en los almacenes Univermag.
Los almacenes Univermag a finales de enero.
Vista aérea de los almacenes con el Volga al fondo.
El día 31 de enero, la situación se hizo insostenible y Schmidt y Paulus decidieron capitular. El encargado de negociar con los rusos fue el teniente Fiodor Yelchenko, en las entrañas del Univermag, con 3 soldados rusos de escolta. Hitler, intentado arreglar la situación, ascendió a Paulus in extremis a Mariscal de campo, para forzar a éste al suicidio, ya que antes ningún Mariscal de campo se había rendido. La estratagema no dio resultado.
Paulus y su ayudante, el coronel Wilhelm Adam, marchando hacia los cuarteles del 62 ejército soviético.
Paulus subió a un coche que le llevó a los cuarteles soviéticos, para evitar reprimendas de sus soldados durante el trayecto. El hombre que les había ordenado luchar hasta la última bala se entregaba al enemigo.
Los almacenes Univermag en la actualidad. Foto tomada desde un hotel adyacente.
Fotos: http://stalingrad-info.com y recopilación personal
Saludos



























