Jue Ago 16, 2007 7:52 pm
Miguel Román Garrido
Militar nacido en Jamilena (Jaén) el 26 de noviembre de 1899 en el seno de una familia acomodada. Era el tercer hijo del matrimonio conformado por Santos Román Colmenero, farmacéutico y propietario agrícola, y Araceli Ramona Garrido Osorio, nieta de don Rafael Osorio y Portillo, escribano numerario de S.M. en Torredonjimeno. Cursó estudios en el colegio de los jesuitas en Jaén.
Academia Militar y Guerra de Marruecos
Su carrera militar comenzó cuando contaba con 20 años, tras ser enviado a la academia del Coronel Rosado en Toledo, para preparar su ingreso en la Academia de Infantería de dicha ciudad. Ingreso que no se produjo hasta julio de 1920. En enero de 1923, después de conceptuarse su conducta en la Academia como de "sobresaliente", recibía por R.O. su despacho de Alférez, tras lo cual fue destinado al Regimiento de Infantería de Mahón nú 63. Pero la guerra que España sostenía en Marruecos, hizo que pronto fuera transferido por decisión propia al Regimiento de Infantería de Valladolid nú 74 a cuyo batallón situado en Tafersit (Melilla) se incorporó en marzo de 1923. Tras permanecer en distintas unidades de Infantería, que estaban poco activas a pesar de los intensos combates en los cuales participaban sobre todo unidades de regulares y legionarias, fue destinado en febrero de 1924 al Grupo de Fuerzas Regulares de Alhucemas nú 5. A partir de ese momento los combates se sucedieron uno tras otro y en ellos Miguel Román participó de forma eficaz, mostrando su valor y heroísmo, y siendo herido una sola vez. A su vuelta a la península en marzo de 1928 se incorporó al Regimiento de Infantería Borbón nú 17 situado en Málaga.
Segunda República y Guerra Civil en tierras andaluzas
A principios de los años treinta tomó varias licencias, una de ellas para casarse en Porcuna con Amalia Morales Marina, natural de Higuera de Calatrava e hija de Ricardo Morales Toro y Ana Marina Parras. Pero en marzo de 1934, ante los enfrentamientos sociales, no se le concedieron más licencias y tras un breve paso por el Regimiento de Infantería nú 19 de Jaca, en ese mismo año pasó al Regimiento de Infantería nú 2 con sede en Granada. Ascendido a Capitán en 1934, en julio de 1936, recién iniciada la Guerra Civil Española, se presentó en la Comandancia Militar de Granada para tomar parte en ella en el bando de los sublevados o nacionales. Hay que tener en cuenta que cuando estalló la rebelión militar Granada estaba rodeada por las fuerzas leales a la República con lo cual el cerco defensivo de la ciudad se iba reduciendo poco a poco. Sin embargo, dicho cerco se rompería en agosto gracias a la intervención de las tropas del General Varela, a las cuales la compañía del Capitán Román se uniría destacando más tarde en todos los combates en los que participara. Esa aptitud luchadora le valió que en 1938 se le habilitara como Comandante, tras lo cual se le asignó el mando del 4ú Batallón del Regimiento Lepanto nú 5. A partir de aquí todas las acciones llevadas a cabo por Román contra el enemigo serían memorables y en todas ellas destacaría. Su demostrado heroísmo durante la guerra le valdría para ser ascendido a Comandante en junio de 1940.
Su paso por la División Azul
El con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, el Comandante Román se incorporó voluntariamente a la División Azul ó 250ª División de Infantería alemana en Julio de 1941. Así tras la constitución de ésta tomó el mando como Jefe del legendario II Batallón del Regimiento 269. Al mando del citado batallón participó en los enfrentamientos producidos en la "Cabeza de Puente del Wolchow" y en la "Bolsa del Wolchow". Su acierto estratégico y militar durante la Campaña de Rusia le llevó a la admiración de los alemanes y las felicitaciones del General Agustín Muñoz Grandes, Jefe de la División. Además, dicho batallón sería también reconocido por la historia soviética como la mejor unidad de la División Azul. Por su valor y heroísmo, sobre el terreno, se le concedió la Medalla Militar Individual a él y la Medalla Militar Colectiva a su bravo Batallón, denominado Batallón Román. También se le concedieron la Cruz de Hierro de 2ª Clase y la de 1ª Clase en 1942, además, en marzo de 1948 se le concedió el "Avance en la escala". Al mando de este batallón estuvo hasta el 2 de julio de 1942, que cesó al haber sido relevado de forma rutinaria, regresando a España.
Su vida tras su regreso de Rusia A su regreso de Rusia realizó un periplo por distintos batallones entre cuyas misiones se le encomendó guardar la frontera de los Pirineos contra las infiltraciones de los maquis. En enero de 1947 vuelve a Andalucía para mandar por última vez una unidad de combate. Casará nuevamente en segundas nupcias con Amilia Jiménez Olmedo. En dicho destino sería ascendido a Teniente Coronel, desempeñando el mando de distintas Jefaturas de Movilización y Reclutamiento, y más tarde, en 1956, a Coronel quedando en situación de disponible forzoso. Miguel Román Garrido fallecería cuatro años más tarde consecuencia de una enfermedad pulmonar y, en cierto modo, por los rigores que el Frente Ruso había dejado en su salud. Así el 8 de septiembre de 1960 fallecía en Granada dejando cuatro hijos de su segundo matrimonio, de los cuales dos han seguido la carrera militar.
Vie Ago 17, 2007 10:14 pm
Sab Ago 18, 2007 11:33 am
Sab Ago 18, 2007 7:34 pm
Sab Ago 18, 2007 10:53 pm
Vie Sep 14, 2007 11:25 am
El batallón salió las seis de la mañana del 12 de febrero en dirección a dicha población con la 9ª compañía del 263ú como agregada. La marcha era lenta y fatigosa por el gran grosor de la nieve. El que no caminaba por las huellas dejadas por los demás, acababa hundido en ella. A la cabeza iba una escuadra de cinco hombres equipada con raquetas encargada de abrir camino. Debido el peligro de las minas y de las emboscadas rusas, los soldados le llamaban la "escuadra de la muerte". El itinerario seguido se apartaba de la carretera adentrandose los bosques situados al oeste de Mal Samoschje con lo que en ciertos momentos Román tuvo que orientarse gracias al sonido de las explosiones provenientes de dicha población. A las once de la mañana hubo un primer contacto con una patrulla rusa a la que se le causó varios muertos a cambio un herido. Una hora y media después hubo nuevo contacto. Esta vez el combate fue más intenso pero nuevamente los rusos se retiraron. A las seis de la tarde hubo un nuevo enfrentamiento con otro grupo rusos al que se le causaron seis muertos. Una hora después se entabló contacto con otras patrulla soviética que resultó totalmente aniquilada. Finalmente, tras 18 horas de marcha dificultosa por la nieve y de diversos combates en medio de un frío espantoso, guiados por el sonido de los disparos y las explosiones, el batallón entro a media noche Mal Samoshje.
Los alemanes, que acogieron a los españoles con el entusiasmo y la alegría de los que habían perdido toda esperanza, rápidamente recogieron sus heridos y equipo, iniciando a la una de la madrugada la retirada hacia Bol Samoschje aprovechando una pausa en los combates. La marcha esta vez fue algo más fácil para los españoles debido a que los alemanes, que iban más descansados, abrían camino ya que se aprovecharon en algunos lugares las huellas dejadas a la vida y en otros se tomó un camino más directo. A las cinco de la mañana hubo un primer contacto con una patrulla rusa que se retiró rápidamente. Un hora después el batallón se encontró el camino cortado por un grupo de unos 100 rusos. Tras una hora de combate se logró despejar el camino, entrando en Bol Samoschje a las tres de la tarde.
Tras una breve pausa el batallón marchó a la cercana Ossija para descansar y permanecer en reserva. Sin embargo los repetidos ataques rusos sobre Bol Samoschje obligaron al batallón a entrar en acción nuevamente al día siguiente, 14 de febrero. A las tres de la tarde, la pérdida de una posición avanzada alemana obligó al envío de la 6ª compañía y una sección de la 8ª como refuerzo para parar el avance enemigo. Al anochecer fue rechazado un nuevo ataque ruso y a las ocho de la noche un último intento soviético fue rechazado a corta distancia con granadas de mano. El día siguiente no fue tranquilo para el batallón. Desde las cinco de la mañana los ataques rusos se sucedieron con creciente intensidad al anochecer una patrulla española atacó una avanzadilla rusa, que tomó, capturandose varios prisioneros y comprobando que había más de 300 cadáveres rusos en los alrededores. Ese día, 15 de enero de 1942, Muñoz Grandes comunicaría al batallón que se la había concedido la medalla militar colectiva. Los dos días siguientes fueron tranquilos pero el 18 se desencadenó un nuevo ataque ruso que duró todo el día. Fue el último intento ruso de desalojar a los defensores de Bol Samoschje.
Mar Oct 09, 2007 11:09 pm
Jue Oct 11, 2007 8:56 pm
Jue Oct 11, 2007 11:56 pm
Vie Oct 26, 2007 11:44 pm
Alférez honorario de la Legión agregado a la Comisión Histórica Militar. Capitán de Caballería en el Ejército Zarista y teniente del requeté durante la Guerra Civil., fue propuesto como tropa, pero actuó de teniente en la Legión Azul.
Mié Nov 28, 2007 6:49 pm
Vie Nov 30, 2007 2:28 am
Vie Nov 30, 2007 2:28 am
Vie Nov 30, 2007 1:41 pm
Vie Nov 30, 2007 1:45 pm
Vie Nov 30, 2007 1:56 pm
Vie Nov 30, 2007 2:18 pm
Mar Dic 04, 2007 10:33 am
Mar Dic 04, 2007 12:02 pm
vonder escribió::D![]()
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A Cádiz, al bosque...
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Saludos.
Sab Dic 15, 2007 12:43 pm
Mar Ene 15, 2008 1:12 am
Mar Ene 15, 2008 3:30 am
Mar Ene 15, 2008 3:52 pm
Jue Ene 17, 2008 12:22 am
Vie Ene 18, 2008 1:26 am
Vie Ene 18, 2008 11:31 am