Fuente: http://www.cervantes.com/index.php?pag= ... o=75&p=116Título: La Batalla de Narvik. 1940
Autor: Jean Mabire
Traducción: Miquel Salarichs
Editorial: Inédita
Año de Edición: 2007
ISBN: 978-84-96364-81-3
Páginas: 502 páginas
Tamaño: 23 x 15 cm
Encuadernación: Rústica
Precio: 22,00 €
SinopsisEl 9 de abril de 1940, los cazadores de montaña alemanes y austriacos del general Dietl, embarcados en diez destructores, desembarcan en Narvik, una de las ciudades más septentrionales de Noruega, más allá del Círculo Polar. Dos meses más tarde, son rechazados hacia la frontera sueca. Esta victoria, mientras Francia es invadida, se logra gracias al sacrificio de los cazadores alpinos, los legionarios y los voluntarios polacos del general Béthouart, combatiendo en la soledad de los fiordos y de las montañas nevadas, codo con codo con sus aliados noruegos y británicos.
Por primera vez, la Batalla de Narvik es contada tal como la vivieron los combatientes de todos los países que participaron en esta extraordinaria aventura de guerra en el Gran Norte.
Comentario PersonalEl libro es interesante desde el momento en que toca una batalla de la que todo el mundo, más o menos, ha oído hablar, pero de cuyos detalles se sabe más bien poco. La batalla de Narvik se desarrolló en condiciones inhumanas durante varias semanas en uno de los territorios más inhóspitos que un soldado puede encontrar.
Mabire va desgranando la historia apoyándose en sus protagonistas. Su narrativa intenta ser cercana a base de contarnos las pequeñas biografías de los protagonistas, sean generales, sargentos, comandantes o soldados. Y lo hace contando las aventuras y desventuras de los dos lados en conflicto.
Sin embargo, ese mismo afán de cercanía llega a resultar a veces confuso, al utilizar gran cantidad de nombres de sus oficiales cuando se refiere a las unidades. Por otro lado, el uso indistinto de la denominación noruega y francesa para los accidentes de terreno en ocasiones confunde más que aclara. A ello contribuye también unos mapas no muy bien elaborados, a los cuales es preciso acudir de forma continuada para seguir el desarrollo de las operaciones, pero en los que faltan algunos elementos geográficos, o bien éstos no se encuentran bien señalados.
El desarrollo de las operaciones también resulta relativamente confuso, ya que salta de bando de cuando en cuando, describiendo los sucesos, pero sin guardar una estricta linealidad temporal, lo cual a veces crea ciertas dificultades de comprensión, ya que se repite la descripción de las acciones, contadas, eso sí, desde diferentes puntos de vista de los protagonistas.
Independientemente de ello, la historia que se cuenta resulta fascinante. Sobre todo en la relativo a la forma de combatir de la alta montaña, tan diferente a los amplios movimientos de vehículos y tropas que asociamos a la Segunda Guerra Mundial. En este tipo particular de lucha, puñados de hombres relativamente bien armados son capaces de mantener posiciones en condiciones extremas, la batalla de los suministros es tanto o más dura que los enfrentamientos directos, y la capacidad de improvisión y lucha de los oficiales y soldados resulta tan efectiva o más que una división panzer.
Siguiendo a Mabire, compartiremos las fatigas de los cazadores de montaña del general Dietl en su tempestuoso viaje por el Mar del Norte camino de Narvik; seremos testigos de la rápida ocupación de la zona por las tropas alemanas; podremos acompañar a la Brigada de Alta Montaña francesa en sus preparativos y durante el viaje hacia el norte de Noruega para enfrentarse a sus homólogos alemanes; asistiremos expectantes al cruel combate naval entre la Royal Navy y los zerstörers alemanes, que acabará con la total destrucción de éstos y el aislamiento de las tropas de infantería; acompañaremos a las intrépidas tropas noruegas que lucharán codo con codo con los soldados franceses para expulsar a los alemanes de sus posiciones; descubriremos a un buen número de soldados españoles republicanos formando parte de las unidades de la Legión Extranjera que reforzaron a sus camaradas al sur de Narvik; compartiremos las fatigas y problemas de los mandos alemanes para mantenerse sobre el terreno con tropas de oportunidad (los marineros sobrevivientes de la batalla naval) y unos escasos efectivos muy bien preparados (los cazadores de montaña); conoceremos a los bravos soldados polacos que, una vez derrotado su país, continúan luchando contra sus conquistadores en tierras lejanas; y finalmente, expresaremos nuestra incredulidad ante una decisión aparentemente incomprensible que dio lugar a un vuelco en la situación y permitió que, finalmente, los alemanes, in extremis, quedaran dueños del campo de batalla.
Quizás lo más valioso del libro, desde mi punto de vista, es la descripción del día a día en la lucha, de los sufrimientos de los soldados y oficiales en unas condiciones atmosféricas límites, agravadas en muchos casos por la falta de previsión de los mandos superiores, como el caso de la Brigada de Alta Montaña Francesa, que desembarca en Noruega sin su equipación especial para el frío, cuidadosamente preparada en Francia, pero que no llega a tiempo a Narvik.
Otro elemento muy valioso es la colección de fotografías de las páginas finales, algunas de ellas muy espectaculares.
Si bien el libro se hace un poco pesado por los aspectos que comenté más arriba, recomiendo su lectura para quien quiera saber más sobre el infierno (helado) de Narvik y los soldados noruegos, franceses, alemanes, galeses, austríacos, escoceses, polacos, irlandeses o legionarios de más de treinta nacionalidades (incluyendo un buen número de españoles) que allí combatieron.