Restauran base de la II Guerra Mundial para convertirla en museo
03.25.14
La Estación Aérea Naval Richmond, construida en 1942 para proteger a los dirigibles de la Marina, está en estos momentos bajo remodelación para instaurar en sus instalaciones el Museo Militar del Sur de la Florida.
Es difícil recordar que hubo un tiempo, durante la Segunda Guerra Mundial, cuando el sur de la Florida los soldados de las fuerzas aéreas CVW se alojaban en hoteles de Miami Beach y entrenaban en los campos de golf. El Ejército marchaba de un lado a otro de Biscayne Boulevard, mientras que la Marina de Guerra tenía una escuela para cazasubmarinos en lo que ahora conocemos como Bayside Marketplace.
En las afueras, junto a los Everglades, desde una base de dirigibles cerca de lo que es en la actualidad el Zoo Miami, enviaba a marinos sobre el océano a cazar submarinos alemanes.
La base se llamaba Estación Aérea Naval Richmond, y albergaba tres enormes hangares para dirigibles y una oficina central de madera de estilo arquitectónico de comienzos del siglo XIX, un edificio peculiarmente poco floridano, en el cual en la década de 1960 agentes de la CIA tramaron en secreto planes bastante toscos para derrocar a Fidel Castro del poder en Cuba.
Ahora, un grupo sin ánimo de lucro financiado con fondos del Condado está trabajando para rescatar la historia militar más olvidada del sur de la Florida. El mismo está pidiendo a la Legislatura estatal un compromiso de $3 millones para transformar la antigua base de dirigibles en el Museo Militar del Sur de la Florida.
Y el ambicioso proyecto de $7 millones está en guerra contra el tiempo para homenajear a la Generación Más Grande de EEUU, antes de que su recuerdo desaparezca por completo.
“Los veteranos de la Segunda Guerra Mundial están muriendo”, afirma la historiadora de Miami Arva Moore Parks, quien de niña los vio marchar por Biscayne Boulevard. “Hay otras instalaciones en Miami”, agrega, “pero la base de dirigibles era extremadamente importante”.
Y aquí es donde entra Anthony Atwood, combatiente retirado de la Marina de Guerra, historiador por derecho propio y el motor impulsor del proyecto sin afán de lucro cuyo destino está ahora en manos del estado.
Atwood, quien tiene algo de feriante y 100 por ciento de patriota, es un apasionado tal de la historia militar del sur de la Florida — y de la base de dirigibles en particular — que cosas poco conocidas adquieren un súbito interés y el pasado distante adquiere relevancia inmediata.
• Con el 70 aniversario del desembarco de las tropas aliadas a celebrarse en junio, Atwood, quien escribió su tesis doctoral sobre la historia de la Florida en la Segunda Guerra Mundial para graduarse de la Universidad Internacional de la Florida en el 2012, quiere que todos sepan que el camino de Estados Unidos en la liberación de Europa no empezó en las playas de Normandía, sino aquí mismo, en el estado del sol.
Tres divisiones desembarcaron en Normandía, y “las tres se entrenaron en la Florida”, dijo. “Para desembarcar en una playa bajo el fuego enemigo hay que entrenarse primero”.
• El futuro museo militar fue mudado a su puesto actual junto al Museo Ferroviario de la Costa de Oro [ Gold Coast Railroad Museum] en el 2010. Vagones de tren fueron y vinieron con los dirigibles. Pero el edificio, en medio de 2,000 acres de terrenos mayormente baldíos, encontró uso en la Guerra Fría como “la mayor base de la CIA al sur de Langley”, la oficina central de la agencia en Virginia.
Se le puso el nombre de código JM-Wave y, según Atwood, cuando los carpinteros desmantelaron el edificio encontraron mallas de alambre empotradas en las paredes para evitar el espionaje electrónico, así como una puerta secreta disimulada como una ventana en un costado.
• En su momento de esplendor, la Estación Aérea Naval Richmond mantenía 21 dirigibles como base de CVW. Durante la Segunda Guerra Mundial se componía de fuerza de trabajo reclutada de la fábrica de Goodyear, estudiantes de la Escuela de Artes Julliard y tripulaciones aéreas especialmente entrenadas para una misión urgente.
Submarinos alemanes habían estado hundiendo cargueros mercantes y otros barcos que llevaban suministros cruciales para la guerra. Los barcos se hundían junto a las costas de Dania, Fort Pierce y Miami Beach, dijo. “Se podía ver flotar a tierra a los marineros muertos junto con el petróleo”.
La tripulación de los dirigibles cargaba bombas para cazar y ahuyentar a los submarinos, si no lograba destruirlos, y proteger vías de navegación estratégicas que llegaban hasta Brasil.
El Condado Miami-Dade ha contribuido $3 millones para transportar el antiguo edificio de 12,000 pies cuadrados a su ubicación actual, en lo que era una pista de aterrizaje para dirigibles, donde está siendo restaurado ahora para cumplir con estándares de seguridad modernos. Hasta el momento, el estado ha contribuido $500,000, y la Legislatura está considerando una propuesta para contribuir $3 millones con objeto de completar las obras.
Si el estado acepta, Atwood piensa que habrá al menos una inauguración parcial para las Navidades con objeto de saciar el apetito histórico del público.
“Es un proceso, no un fin” dijo de los planes actuales de construir exposiciones que cubran las contribuciones del sur de la Florida a la guerra y rodear el edificio con sombrías atracciones que incluirían una nave Quonset de 2,500 pies cuadrados con equipos de la época, un misil Hawk de cuando la Crisis de los Misiles de Cuba, y un jeep de la Segunda Guerra Mundial.
La ubicación es grande, y los planes también lo son.
Los planos prevén un área de desfiles con gradas para espectadores, una pista para carreras de obstáculos y un centro de educación para niños, así como un jardín en memoria de los veteranos, y una tienda de regalos con modelos de dirigibles para armar y toallas con imágenes de “Rosie the Riveter” (Rosie la Remachadora).
Atwood está buscando una barquilla de dirigible de la época, las cuales eran del tamaño de un minivan y transportaban una tripulación de diez personas. También quiere encontrar un DC-3, avión de carga muy usado en la Segunda Guerra Mundial, para reflejar el papel de Miami como importante centro aéreo de la guerra. Desde aquí, aviones estadounidenses transportaron provisiones hacia el sur, al Caribe y América del Sur, saltando de una estación de reaprovisionamiento de combustible a otra hasta llegar a Europa.
“Si se escarba en Miami, se encuentra participación militar”, afirma Atwood con respecto al papel crítico en la defensa nacional jugado por la región, y el cual terminó abruptamente debido al enemigo natural del sur de la Florida, el clima.
El 15 de septiembre de 1945, un huracán de Categoría 4 se acercaba al estado, y los gigantescos hangares para dirigibles de la base parecían un refugio adecuado, por lo que las fuerzas armadas metieron casi 400 vehículos aéreos en los mismos.
El ciclón sin nombre se llevó los techos de los edificios, arrancó los cables de la electricidad y provocó una de las peores inundaciones en la historia del sur de la Florida. Trágicamente, provocó además un incendio que se propagó de un hangar al otro y convirtió en cenizas los vehículos aéreos del sur de la Florida.
Todo se quemó, en lo que Atwood llama la “mayor pérdida de propiedades federales en tiempo de paz”. Aviones de entrenamiento y vigilancia, barquillas de dirigible, torpederos, todo “desapareció de nuestro legado”, dijo.
El papel del sur de la Florida como importante puesto avanzado militar terminó de un día para otros en la base de dirigibles, en la cual se está armando ahora el futuro Museo Militar del Sur de la Florida, como un lugar, Atwood, cuyo mensaje no será “sangre y bombardeos”, sino “servicio y sacrificio”.
Fuente: http://www.elnuevoherald.com/2014/03/25 ... uerra.html
Sobre Naval Air Station Richmond: http://en.wikipedia.org/wiki/Naval_Air_Station_Richmond












