Publicado: Vie Mar 18, 2011 8:40 pm
Hay algún detalle incorrecto, pero porque la fuente disponible en la red (una de ellas) contiene errores. Luego la respuesta es correcta.
La historia se cita ampliamente en el libro “Guerra Civil Aragón – El Pirineo”, donde se relatan las venturas y desventuras de los habitantes del Valle de Broto durante la Segunda Guerra Mundial.
Bujaruelo es un rincón en el fondo del valle, actualmente despoblado (pero restaurado), donde en los años cuarenta vivía una “familia”. Familia en el sentido de los valles pirenaicos de la época, que incluían no sólo la familia “nuclear” sino la emparentada (un poco como los clanes escoceses), y había sus jerarquías. El Mayordomo (jefe de la familia) era Miguel Pintado (estaba en una pista). La familia se dedicaba no sólo a la agricultura y ganadería, sino al contrabando, y mantenía estrechas relaciones con “familias” del otro lado de la frontera. El hijo se relacionó con la Resistencia y se hizo correo, fue el “cartero de Torla”.
Los alemanes, que sospechaban de sus andanzas, querían atraparlo. Según el libro que cito no fue una persecución “en caliente” sino que una mañana de Junio del 43 una patrulla alemana se plantó en Bujaruelo sin previo aviso, y empezó a registrar la aldea (poco más que unas cabañas) buscando pruebas, y no con demasiados buenos modos (según el libro, escrito según testimonios de los presentes). Todo esto justo delante de un puesto de la Guardia Civil (hay un error en la fuente de la red, pues el Cuerpo de Carabineros fue integrado en la Guardia Civil en 1940). La situación se fue haciendo tensa por momentos, hasta que la madre del correo y mujer del mayordomo rompió la tensión invitando a guardias civiles y a alemanes a café, lo que en la asediada Europa de 1943 era un raro lujo (tenían café porque regentaban un mesón y sobre todo por el contrabando). El ambiente se relajó, e tomaron todos un café en la terraza del mesón, y se despidieron amigablemente. Café y Kaffee se pronuncian igual.
Pero pudo pasar a mayores, la GC no tiene fama de comedida, menos los alemanes, y no había órdenes. El Sargento al mando del puesto era de armas tomar (según otros testimonios recogidos) y pudiera haber acabado la cosa mal. Por ejemplo, si hubiesen llegado a detener al “cartero”.
Lo curioso es que es la única intrusión de fuerzas alemanas en territorio español documentada, efectuada sin autorización y de forma planificada (probablemente fue una decisión local, del jefe del puesto alemán). Hubo más “incidentes”, pero debido a patrullas que se perdían, aviones extraviados, o buques averiados. Cuando no eran submarinos o aviones que operaban con consentimiento español expreso. Esta fue una incursión planificada y sin autorización española. El incidente, aunque banal, es una “curiosidad” poco conocida pero de bastante relevancia.
Bueno, cinco minipuntos para Aníbal, y su turno. Saludos
P.D.: la foto está tomada de la página del amigo García Omedes http://www.romanicoaragones.com. Referencia para los amantes del románico. Al autor no lo conozco personalmente pero tenemos relación por correo electrónico sobre templos del lugar (sí, me gusta el Románico, cada uno tiene sus rarezas).
La historia se cita ampliamente en el libro “Guerra Civil Aragón – El Pirineo”, donde se relatan las venturas y desventuras de los habitantes del Valle de Broto durante la Segunda Guerra Mundial.
Bujaruelo es un rincón en el fondo del valle, actualmente despoblado (pero restaurado), donde en los años cuarenta vivía una “familia”. Familia en el sentido de los valles pirenaicos de la época, que incluían no sólo la familia “nuclear” sino la emparentada (un poco como los clanes escoceses), y había sus jerarquías. El Mayordomo (jefe de la familia) era Miguel Pintado (estaba en una pista). La familia se dedicaba no sólo a la agricultura y ganadería, sino al contrabando, y mantenía estrechas relaciones con “familias” del otro lado de la frontera. El hijo se relacionó con la Resistencia y se hizo correo, fue el “cartero de Torla”.
Los alemanes, que sospechaban de sus andanzas, querían atraparlo. Según el libro que cito no fue una persecución “en caliente” sino que una mañana de Junio del 43 una patrulla alemana se plantó en Bujaruelo sin previo aviso, y empezó a registrar la aldea (poco más que unas cabañas) buscando pruebas, y no con demasiados buenos modos (según el libro, escrito según testimonios de los presentes). Todo esto justo delante de un puesto de la Guardia Civil (hay un error en la fuente de la red, pues el Cuerpo de Carabineros fue integrado en la Guardia Civil en 1940). La situación se fue haciendo tensa por momentos, hasta que la madre del correo y mujer del mayordomo rompió la tensión invitando a guardias civiles y a alemanes a café, lo que en la asediada Europa de 1943 era un raro lujo (tenían café porque regentaban un mesón y sobre todo por el contrabando). El ambiente se relajó, e tomaron todos un café en la terraza del mesón, y se despidieron amigablemente. Café y Kaffee se pronuncian igual.
Pero pudo pasar a mayores, la GC no tiene fama de comedida, menos los alemanes, y no había órdenes. El Sargento al mando del puesto era de armas tomar (según otros testimonios recogidos) y pudiera haber acabado la cosa mal. Por ejemplo, si hubiesen llegado a detener al “cartero”.
Lo curioso es que es la única intrusión de fuerzas alemanas en territorio español documentada, efectuada sin autorización y de forma planificada (probablemente fue una decisión local, del jefe del puesto alemán). Hubo más “incidentes”, pero debido a patrullas que se perdían, aviones extraviados, o buques averiados. Cuando no eran submarinos o aviones que operaban con consentimiento español expreso. Esta fue una incursión planificada y sin autorización española. El incidente, aunque banal, es una “curiosidad” poco conocida pero de bastante relevancia.
Bueno, cinco minipuntos para Aníbal, y su turno. Saludos
P.D.: la foto está tomada de la página del amigo García Omedes http://www.romanicoaragones.com. Referencia para los amantes del románico. Al autor no lo conozco personalmente pero tenemos relación por correo electrónico sobre templos del lugar (sí, me gusta el Románico, cada uno tiene sus rarezas).