Publicado: Lun Nov 27, 2006 10:45 am
por Domper
Un aspecto que se señala en la obra de Toynbee (muy recomendable, pero que he perdido en una mudanza) es como las medidas cambiarias mantuvieron el estado alemán.

Básicamente, se imponía un tipo de cambio obligatorio para el marco, que estaba sobrevaluado (muy sobrevaluado) comparado con las divisas tanto de los países ocupados como con las de los neutrales. Además Alemania imprimía todos los billetes que deseaba para poder hacer las adquisiciones correspondientes.

A largo plazo, es una catástrofe económica, como demostró sobradamente la URSS con su rublo con un cambio abusivo: el país interesado fabrica gran cantidad de billetes, que van llenando las arcas de sus proveedores. Pero con esos billetes no se puede comprar nada en el país emisor: aparte de las limitaciones a la exportación (habituales en estos casos) lo poco que se puede adquirir es carísimo, precisamente por ese tipo de cambio: para un español, adquirir vino del Rin o champán de Georgia cinco veces más caro que su equivalente español es absurdo, y Alemania no vendía lo que en España no se podía comprar.

Luego esas monedas sólo tienen algún valor mientras alguien las admita: si yo tengo un armario lleno de rublos o de marcos, me sirve mientras alguien (preferiblemente de fuera de España) los admita. Pero todo el mundo está en las mismas, acumulando marcos y rublos. En cuando alguien deje de admitir la moneda, se produce el desastre: todo el mundo a la vez se da cuenta que no vale nada, y piden "algo" que respalde las operaciones. Ese "algo" pueden ser divisas fuertes o bienes en especie, que era lo que pasaba con los proveedores de Alemania en la segunda mitad de la guerra: se hartaron de billetes y pedían equipos manufacturados, especialmente armamento. Y escuchaban con interés las propuestas de los enemigos, que proponían pagar en moneda "de verdad" con la que sí se podían hacer operaciones.

El país también paga esta política. Una moneda sobrevaluada hace que lleguen al mercado interior productos a un precio ridículo, arruinando a los productores propios. Sólo se mantienen con contratos estatales, que no es el mejor sistema para mantener la eficiencia. Sobre todo si la industria no ha sido diseñada para competir, sino para cumplir planes quiméricos (caso de la URSS) o para dar empleo a toda la población para mantener el apoyo político (caso de Alemania). Al final se consigue tener una industria tremendamente ineficiente.

Claro que uno puede imponer su moneda sobrevaluada como medio de cambio por la fuerza, en los países ocupados o en los satélites. Tienen que aceptar el valor de la moneda les guste o no. El país tampoco puede controlar la circulación de bienes, y así Alemania (y posteriormente la URSS) pueden adquirir bienes que en situación normal no hubiesen salido al mercado. Por ejemplo, en la Francia de Vichy, hasta que fue ocupada, había muchas más privaciones (faltaba más comida) que en la zona ocupada: en la zona ocupada las autoridades tenían que mantener medianamente satisfecha a la población, en la otra no, por lo que los productos se encarecen y salen del país.

Pero la gente no es tonta, y saben lo que pasa. En las zonas ocupadas sabe que se les paga míseramente con papeles con los que no es puede comprar casi nada. Los países satélites saben que se les está expoliando. Los aliados, que se les estafa. Como leí en otro foro, a Horta le dio la risa floja al oír lo que le pedían por la licencia para fabricar el Panther. Y los italianos quedaron muy satisfechos cuando les colocaron lotes de equipos franceses obsoletos (como los tanques Somua S-35) a precio de Tiger.

Al final, los neutrales se cansan de ser estafados, y piden que se les pague con equipos: Suecia empezó a pedir petróleo (sí, hasta 1942 Alemania exportó petróleo para obtener divisas), motores de aviación y otros equipos (hasta pornografía) a cambio del hierro y los rodamientos, y finalmente cesó su exportación. España recibió importantes cantidades de equipos militares (aunque con un pésimo acabado). Los dos países también recibieron oro y joyas, por desgracia procedente del saqueo a otros países y del Holocausto.

Los países aliados y satélites vieron que la alianza era realmente subordinación, y buscaron en lo posible abandonarla. Sucesivamente, Italia, Finlandia, Rumania y Bulgaria abandonaron a Alemania, a ser posible en las peores condiciones (para los alemanes). Lo hicieron con la amenaza de los ejércitos aliados, pero sabiendo que con Alemania no habían estado mejor.

El los países ocupados el resultado del expolio tuvo un valor económico ridículo. El más notorio fue Francia. Mientras que el producto interior bruto de todos los contendientes aumentó durante la guerra, con dos excepciones: la URSS, que no llegó a los niveles de 1940 al haber perdido la zona de mayor productividad… y Francia: su PIB de 1943 era el 65% del de 1940.

Más concretamente: durante la guerra casi no salió equipo de las fábricas francesas para armar a los alemanes. Unos pocos aviones de segunda línea (unos 500 Ju-52, 250 Fi-156 y 150 Si-204), unos millares de motores que gafaron a los aviones que los llevaron, ningún tanque salvo los capturados, ningún barco de torpedero para arriba, salvo los capturados. Francia exportó alimentos (a costa del hambre para los franceses) y artículos de lujo para privilegiados, pero poco rendimiento es ese para la quinta potencia industrial del mundo de 1939.

Esto no debiera haber sido así. En teoría, la Francia vencida era neutral, y la ocupada favorable a Alemania, y su producción hubiese debido engrosar el potencial germano. Eso había ocurrido con Austria o Checoslovaquia, que manufacturaban buena parte del equipo alemán. En su día Napoleón consiguió que los países ocupados contribuyesen al esfuerzo, y en la Grand Armée de 1812 había más alemanes e italianos que franceses. Alemania prefirió expoliar a sus vencidos. Al final, disponiendo de los recursos del continente más productivo del mundo, fue vencida. Sic transit…

Saludos